Misión Honduras SAMU 2020

Misión Honduras 2020: Tras el rastro de los huracanes

Un grupo de 14 profesionales de SAMU viajaron en diciembre a Honduras en misión humanitaria como respuesta a la alerta lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras el paso de los huracanes Eta e Iota.

Esta misión, cofinanciada por SAMU y la organización Proyecto Hope, duró dos semanas y en ella participaron médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias, algunos de los cuales ya estuvieron este verano en la misión de SAMU en El Salvador. El equipo también contó con la presencia de dos alumnos del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria (UECAH) 2020-2021 y otro estudiante de la promoción anterior de este mismo posgrado que acababa de terminar su formación.

El contingente partió desde las instalaciones de Escuela SAMU, en Gelves (Sevilla), el 2 de diciembre. El acto de despedida estuvo presidido por María de la Luz Ortega Carpio, directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación), y Carlos Álvarez Leiva, presidente de la Fundación SAMU.

La representante de la Junta de Andalucía quiso agradecer a la expedición su disponibilidad y voluntad: “Sé que en estos 15 días que dura la misión alguno de vosotros se romperá por lo que vea y por las situaciones de impotencia. Ante eso, pensad que estáis ahí y que, si no estuvierais, no habría nadie. Que lo que podáis hacer, lo vais a hacer bien, llevando la voluntad de tantos andaluces que queremos colaborar con Honduras y paliar esta situación”, señaló.

El huracán Eta arrasó Centroamérica los primeros días de noviembre. Los gobiernos de Honduras y Nicaragua emitieron alertas de tormenta tropical y huracán durante todo el 1 de noviembre a medida que la tormenta se acercaba a la región. También se instalaron refugios en El Salvador y Costa Rica. Eta, huracán de categoría 4, alcanzó un máximo de 150 mph (240 km/h), convirtiéndose en el segundo más fuerte de la temporada de huracanes en el Atlántico de 2020, superado por el huracán Iota (categoría 5), que azotó esta misma zona pocos días después.

Ambos huracanes destruyeron carreteras y aeropuertos, lo que hizo imposible el acceso al país de Honduras, incluso por mar. Esto retrasó la misión de SAMU varias semanas, hasta que estuvo lista una pista de aterrizaje provisional en la localidad de San Pedro Sur.

A los efectos de los huracanes había que sumarle un sistema sanitario mermado a causa de una pandemia mundial, la del coronavirus, complicando aún más la situación. En el momento de la catástrofe natural, existía toque de queda en Honduras como medida para frenar los contagios, pero esta restricción quedó suspendida temporalmente por el Gobierno nacional para facilitar los esfuerzos de respuesta a la depresión tropical Eta e Iota.

“No sabíamos qué nos íbamos a encontrar cuando llegáramos a Honduras. Nuestro objetivo era llevar a cabo una atención primaria de urgencia, pero desconocíamos la situación en la que se encontraba la población”, explica el enfermero Andrés Rodríguez, team manager y máximo responsable de la misión en Honduras.

Durante las dos semanas que duró la misión, el equipo de SAMU visitó ocho poblaciones distintas, todas ellas del departamento de Santa Bárbara, y atendió a cerca de 1.200 pacientes. “Muchas de las personas que auxiliamos sufrían principio de estrés postraumático debido a la catástrofe natural que había vivido. Muchas de estas personas lo habían perdido todo. Era el caso de los vecinos de San José de Oriente, donde el agua lo arrasó todo, según explica el enfermero Andrés Rodríguez Holst, natural de Costa Rica.

También se atendieron a personas con diferentes patologías digestivas ocasionados por los problemas existentes en la zona de distribución y almacenamiento de agua potable, así como a pacientes que sufrían descompensación de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o epilepsia. “Esto es común cuando se produce una catástrofe natural de estas características. Los afectados pierden sus pertenencias, incluido los medicamentos, o tienen problemas para acceder a ellos”, señala el responsable de la misión.

Honduras ha sido la primera misión humanitaria en la que SAMU ha participado oficialmente como EMT (Equipo de Emergencia Médica), título internacional que otorga la Organización Mundial de la Salud y que SAMU ha obtenido recientemente.

Andrés Rodríguez destaca el esfuerzo y la buena actitud del equipo de profesionales de SAMU. “Ha sido un equipazo”, manifiesta. “Por lo general, en una misión de estas características llega un punto en el que llevas varios días sin poder ducharte, estás cansado, no comes ni duermes bien y estás deseando volver a casa. Es en ese momento cuando surgen las tensiones dentro del equipo, pero en esta ocasión eso no ha ocurrido. Todos han trabajado muy bien en equipo, han hecho piña y todos han sabido gestionar muy bien el estrés y el cansancio”.

El enfermero, responsable del módulo de Acción Humanitaria del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria (UECAH) de Escuela SAMU y la Universidad CEU San Pablo, destaca que lo que más le ha gustado de esta misión es haber compartido la experiencia con alumnos y ex alumnos. “Durante los seis años que llevo como profesor en Escuela SAMU he predicado mi experiencia en acción humanitaria a mis alumnos. Ahora, por fin, he podido llevarlos para que apliquen sobre el terreno lo aprendido y vivan la experiencia por ellos mismos”, señala Andrés Rodríguez, que a sus 35 años ya ha participado en 14 misiones humanitarias.

“El equipo era muy joven. Todos ellos tenían entre 20 y 29 años, excepto yo, que subía la media, y todos han sido alumnos míos. La edad no ha sido ningún inconveniente, todo lo contrario. Han disfrutado muchísimo. Todos estaban muy motivados porque han visto patologías y han realizado procedimientos médicos que no ven en España. Por ejemplo, en una ocasión, dos médicos realizaron una paracentesis a una mujer y le sacaron del abdomen con una jeringuilla hasta seis litros de líquido, algo que en España nunca verían”, comenta Rodríguez, que reconoce que en este tipo de misiones es cuando más enfermero se siente.

Tras 16 días sobre el terreno, el equipo de SAMU emprendió el viaje de vuelta a España. A su llegada a Gelves fueron recibidos por el presidente de la Fundación SAMU, el doctor Carlos Álvarez Leiva, y el director general de SAMU, Carlos González de Escalada. Todos los miembros del contingente se realizaron al llegar una prueba diagnóstica para identificar el virus del Covid-19, siendo todos los resultados negativos.

Con la misión de Honduras, SAMU ha completado su segunda misión humanitaria de 2020, tras la de El Salvador, y sigue reforzando su proyección internacional.

Editorial SAMU Diciembre 2020

El año en el que hicimos cosas extraordinarias

Queridos compañeros:

Cuando suenan los últimos valses de 2020 todos tenemos la tentación de gritar: “¡Por favor, que acabe ya!”. Ha sido un año en el que hemos sufrido y llorado, quizá el peor en décadas. Hemos penado por los 55.000 compatriotas fallecidos sin despedida; hemos pasado miedo por tantos que han perdido su sustento; hemos rezado por todos los enfermos que hoy están con nosotros de milagro; hemos redescubierto la importancia de que nuestros familiares y allegados estuvieran sanos. Ha sido un año en el que nos ha tocado ser fuertes y resistir, haciendo de la necesidad, una virtud. Hemos tenido que trabajar en condiciones imposibles porque nuestro trabajo, además, es sanar y cuidar a los demás. Nadie ha entrado a mi despacho a quejarse, al contrario, la disposición ha sido óptima.

A pesar de las fatigas, también ha sido un año en el que nos hemos sorprendido a nosotros mismos “saliendo a la contra”. Con la sorpresa de la primera ola, nos llamaron para medicalizar hoteles y organizar albergues municipales de emergencia. Este verano un equipo de médicos, enfermeros y sanitarios de SAMU estuvo ayudando a la población de El Salvador. Hoy, mientras escribo estas líneas, nuestros compañeros están desplegados en la isla de Gran Canaria atendiendo la llegada de inmigrantes adultos y adolescentes, personas que han atravesado el mar en cayuco buscando una vida mejor. “Siempre a tu lado” es la frase que resume esta disponibilidad permanente de servicio a los
demás. Nuestro privilegio es que nuestro trabajo consista en ayudar a personas que necesitan sanar, mejorar su autonomía o emprender una vida mejor. Eso nos convierte en una gran fuerza del bien.

Para ninguno de nosotros ha sido fácil, pero a pesar del miedo nos hemos crecido y lo hemos dado todo por los demás. Hemos cuidado de nuestras familias y hemos cumplido con nuestras obligaciones de manera brillante. Cada uno de vosotros ha dado ejemplo de entereza y de entrega, sin mirar el reloj, sin preguntar “¿cuándo se termina esto?”. Hemos pasado malos tiempos, claro, pero también hemos descubierto la abnegación, la generosidad, la canción Resistiré, los balcones alegres y engalanados. Sobre todo, éste ha sido el año en el que se ha brillado como sociedad, el de las mil historias bonitas, el de dar sin esperar recibir. Sin la pandemia, 2020 quizá habría sido un año más (¿quién se acuerda de lo que hizo en 2015?). Sin embargo, a pesar de todo, 2020 ha sido el año en el que hicimos cosas extraordinarias, el año que no olvidaremos nunca.

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!

Carlos González de Escalada. Director general de SAMU

Titan Desert 2020

Titan Desert 2020: La experiencia del desierto de Almería

SAMU, a través de su división SAMU Xsports, sigue sumando experiencia y conocimiento en el sector de las coberturas médicas y sanitarias extremas con su desempeño en la última edición de la mítica Titan Desert. Entre el 2 y el 6 de noviembre, SAMU desplegó el dispositivo de emergencias de esta ultramaratón ciclista, que este año ha estado marcada por un traslado radical de escenario a causa de la pandemia de Covid-19: del desierto marroquí, a los paisajes de Almería.

La celebración de la prueba se mantuvo en el aire hasta última hora, al coincidir con la declaración de estado de alarma en el país en respuesta a la segunda oleada de la pandemia. Sin embargo, finalmente la Administración andaluza dio su autorización para la salida de la carrera, que se desarrolló sin incidentes y con un gran éxito organizativo y deportivo. Este éxito se hizo extensible a la cobertura de emergencias médicas y sanitarias ofrecida por SAMU, según el balance realizado por Sergio Vitrián, responsable de SAMU Xsports.

La entidad desplegó a un equipo de 13 personas en Almería para el servicio de asistencia médica durante la carrera. Este equipo estaba dividido entre dos mandos institucionales, un coordinador, ocho sanitarios (médicos, enfermeros, técnicos de emergencias sanitarias) y dos personas de apoyo logístico, que prestaron asistencia médica tanto en carrera como en los campamentos base.

En cuanto a los medios desplazados, además de todos los recursos logísticos y de campamento, el dispositivo incluyó una UVI Móvil y vehículos 4×4 de intervención sanitaria preparados para intervenir en terrenos complejos como pistas forestales, montaña y desierto, todos dentro de la provincia almeriense. SAMU también desplegó un puesto médico avanzado (PMDA) para atender a los participantes en el campamento base.

Desde el día de verificaciones hasta la última etapa se contabilizaron un total de 119 asistencias: 110 en el PMDA y nueve en carrera.
Sergio Vitrián, responsable de SAMU Xsports, explica que las principales asistencias del equipo correspondieron a heridas y a contusiones. Por ello, gran parte de las tareas sanitarias fueron curas, vendajes y puntos de sutura.

La principal intervención de emergencias fue un accidente en la que se vieron implicados dos ciclistas.

Otro momento que exigió el 100% al equipo se produjo en la cuarta y penúltima etapa de la Titan Desert, la prueba reina de la carrera, que tuvo que ser paralizada en el puerto de Velefique cuando se habían disputado 56 de los 106 kilómetros previstos a causa de las duras condiciones meteorológicas, con lluvia, granizo, viento y bajas temperaturas. Los sanitarios tuvieron que atender a varios ciclistas por hipotermia, pero la rápida toma de decisiones de la organización y el despliegue logístico para trasladar a los deportistas evitaron males mayores.

Casi 400 ciclistas de todo el mundo y una caravana de carrera formada por mil personas tuvieron la oportunidad de descubrir las cualidades de la provincia de Almería para la práctica deportiva al aire libre. Países como Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia, Turquía, Brasil, Estados Unidos, Australia, Filipinas o Singapur, entre muchos más, ofrecieron cobertura televisiva, de internet y vía móvil de la carrera.

En lo deportivo, la Titan Desert de Almería pasará a la historia como una de las de mayor nivel y disputadas de todas. Sergio Mantecón se hizo con la victoria final en una dura pugna con Josep Betalú, ganador de las cuatro últimas ediciones. La Titan también fue protagonista del adiós a lo grande de Claudia Galicia, campeona en el cuadro femenino. Y también Almería pasará a la historia porque ha significado el regreso a la competición, y su debut en una Titan, de uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos: Miguel Induráin.

El estricto protocolo de seguridad ante el Covid-19 y la convivencia en un campamento de película en el MiniHollywood de Tabernas, han sido otros de los aspectos a destacar por los participantes en la Titan Desert 2020.

SAMU, a través de SAMU Xsports, mantiene una magnífica relación con los responsables de Titán Desert, por lo que la entidad se encargará de la cobertura de futuras pruebas de este equipo organizador.

Titan Desert 2020 Almería

Titán Desert 2020: hacia el desierto de Almería

SAMU, a través de su división SAMU Xsports, se encarga de la cobertura médico sanitaria de la nueva edición de la mítica Titán Desert. La ultramaratón ciclista se celebra entre el 2 y el 6 de noviembre con una novedad: su traslado del desierto marroquí a los paisajes de Almería como consecuencia de las restricciones de movilidad provocadas por la pandemia de Covid-19.

La celebración de la prueba ha estado en el aire hasta última hora, al coincidir con el nuevo estado de alarma en el país. Sin embargo, la Junta de Andalucía ha dado su autorización para la celebración de esta prueba deportiva y el presidente de RPM-MKYG, entidad organizadora, ha decidido seguir adelante con esta edición apostando por las máximas garantías sanitarias frente al Covid-19 para todos los participantes y miembros del staff.

En este contexto, SAMU ha desplegado a un equipo de 13 personas a Almería que conforman el contingente que prestará el servicio de asistencia médica durante la carrera. Se dividen entre dos mandos institucionales, un coordinador, ocho sanitarios (médicos, enfermeros, técnicos de emergencias sanitarias) y dos personas de apoyo logístico.

En cuanto a los medios desplazados, además de todos los recursos logísticos y de campamento, el dispositivo incluye una UVI Móvil y vehículos 4×4 de intervención sanitaria preparados para intervenir en terrenos complejos como pistas forestales, montaña y desierto. También se desplegará un puesto médico avanzado (PMDA) para atender a los participantes en el campamento base.

En el único desierto de Europa, los corredores de la Titán Desert Almería deberán enfrentarse a la durísima belleza del parque natural del Cabo de Gata-Níjar, del desierto de Tabernas y de la costa de Almería.

Serán 400 kilómetros de distancia y 7.000 metros de desnivel positivo acumulado de este recorrido en cinco etapas de pedregal, montaña y arena a través de la provincia almeriense que exigirán a los ciclistas saber administrar el esfuerzo y superarse día a día.

El formato de la Titán Desert se ha reducido a 382 participantes de 11 países distintos (España, Francia, Italia, Marruecos, Andorra, Luxemburgo, Polonia, Rumanía, Estados Unidos, Uruguay y Bélgica).

Sergio Vitrian, responsable de eventos deportivos en SAMU a través de la división SAMU Xsports, explica que, “dadas las circunstancias, todo lo relacionado con la prevención y gestión de posibles contagios por Covid-19 es una de las principales preocupaciones para el equipo y para la organización en general”.

“Por otro lado, la carrera se desarrolla por un entorno con unas características muy especiales, como desierto, caminos forestales y montaña, y esto requiere contar con los medios y especialización suficientes para operar en lugares donde los medios convencionales no pueden hacerlo. Estamos preparados para hacer este trabajo”, apunta Vitrian.

SAMU ya ha realizado coberturas con Titán Series como la llevada a cabo en Titán Series Arabia Saudí, que se celebró a principio de 2020 en el país de la península arábiga y se convirtió en la cobertura más lejana realizada por la entidad hasta la fecha. El año pasado, SAMU acudió como observador a Titán Desert en el Sáhara marroquí, y ahora da el paso hacia la primera línea asumiendo el dispositivo de emergencias sanitarias de la prueba.

SAMU Xsports es una nueva área dentro de SAMU que se encarga de la organización de coberturas sanitarias para deportes extremos y de aventuras, en lugares remotos, “allí donde los medios convencionales no tienen capacidad de actuación”.

SAMU Hogar San Lázaro

El centro de salud mental de SAMU Hogar San Lázaro cumple su primer año

Hogar San Lázaro, el centro asistencial de salud mental de SAMU en Tenerife, está a punto de cumplir un año. El mejor regalo que va a recibir es que quienes componen el hogar están felices. “Este tipo de usuarios suele ingresar en contra de su voluntad, porque las familias han tomado la decisión, y ellos sienten que están controlando su vida”, cuenta Guacimara Brito, directora del Hogar. Pero eso va cambiando: “El periodo de adaptación suele ser un mes. Entonces comprueban que están bien y tienen libertad, que salen y se fomentan sus gustos. Ven que tienen el apoyo de compañeros, con los que se sienten identificados”. Y entonces comprenden que han llegado a un verdadero hogar. “Ahora todos los que viven aquí quieren seguir”, dice Brito. Eso significa que se está cumpliendo el objetivo.

El Hogar San Lázaro surgió de una llamada de emergencia. El Diputado del Común (equivalente en Canarias al Defensor del Pueblo) pidió a SAMU que se hiciera cargo del centro, que la anterior gestora iba a abandonar. Se trata de un centro para personas con discapacidad intelectual y/o trastorno mental de grado 1 y 2, con capacidad para 18 usuarios.

SAMU respondió: acondicionó un centro, que estaba muy deteriorado, y en noviembre de 2019 estaba listo para recibir a los usuarios aplicando los estándares de calidad y bienestar que caracterizan SAMU Wellness, el centro de salud mental de Montequinto (Sevilla). El usuario es el protagonista. “Nuestro proyecto está basado en que se respire armonía y paz. La idea de San Lázaro es la de ser una familia. Que se sientan cómodos y seguros”, explican desde SAMU.

“Una gran familia”

La directora Guacimara Brito dice que se han convertido en “una gran familia”: “Pasas mucho tiempo con ellos, celebras cosas importantes. Es el día a día”. El Hogar San Lázaro les presta asistencia para todas las actividades en su vida diaria y para realizar las gestiones relacionadas con su salud y bienestar: citas, farmacia y orientación laboral en búsqueda de empleo.

También participa en su ocio y tiempo libre según los gustos de los usuarios. “Intentamos adaptarnos a cada persona y variar con actividades que les gusten. Que participen, opinen y se sientan valorados”, cuenta Brito.

Todos los días realizan paseos y ejercicios terapéuticos. Como alguno de ellos es religioso, se han programado excursiones al Cristo de La Laguna o la Basílica de La Candelaria, pero también visitan Puerto de la Cruz o la playa de Las Teresitas. Y cuando se quedan en el hogar, se programan talleres variados para satisfacer todos los gustos: danzaterapia, pintura, cinefórum, escritura terapéutica, manualidades, reiki y relajación…

Están a punto de empezar un taller de terapia canina, y Brito espera que ayude a uno de los usuarios a vencer su miedo a los perros: “Cuando va por la calle tiende a cambiarse de acera y ella ha reaccionado bien porque confía en nosotros”.

Pero además de promover actividades comunes, el objetivo es que no pierdan el contacto con sus familiares y fomentar su independencia, bajo un control que garantice su seguridad. “Tienen capacidad para salir. Les pedimos que lleven su teléfono móvil, salen con un dinero determinado que controlamos nosotros, y tienen un horario”.

Un hogar adaptado contra el virus

El Hogar se ha adaptado a la emergencia sanitaria derivada de la pandemia de Covid-19. Como cualquier centro sociosanitario, debe cumplir unos protocolos para minimizar los riesgos de contagio. Pero además, los usuarios están involucrados para mantener el virus a raya. “Les hemos preparado contra el virus”, dice Brito. Realizan simulacros. Incluso han conseguido que alguno de ellos deje de fumar como medida preventiva.

Todo pasa por el hecho de que entiendan que ellos tienen, como todos nosotros, un papel que cumplir en la sociedad: “Les decimos que tienen que cumplir la norma como todos los demás. Y como quieren sentirse involucrados con la sociedad, quieren ser parte activa, pues colaboran”. Eso sí, se intenta evitar episodios de ansiedad limitando la exposición a noticias a una vez al día.

La mayoría de los usuarios entraron a vivir en el Hogar San Lázaro después del estado de alarma. “Tener los familiares en casa las 24 horas ha hecho que cambie la mentalidad, y que algunas familias se den cuenta de que quizá no podían atenderlos bien”. Algunas familias no viven en casas preparadas para atender a estas personas; otras no disponen del tiempo suficiente; otras no tienen la preparación suficiente para atender a sus familiares todo lo bien que querrían. “Se dieron cuenta de que necesitaban ayuda personalizada”.

Eso es, precisamente, lo que ofrece San Lázaro: un hogar donde cada usuario pueda sentirse cómodo y seguro en familia.

SAMU XSport

SAMU Xsports: una nueva aventura

En enero, SAMU dio un paso más en sus procesos de diversificación e internacionalización con la cobertura médica de la Titán Series de Arabia Saudí, la carrera ciclista por etapas que llevó a 150 deportistas a cruzar 300 kilómetros de remotos desiertos del país de la península arábiga. Las condiciones fueron extremas para los participantes, y también para el equipo de SAMU. La entidad cosechó un gran éxito en su particular meta, que consiste en cuidar de las personas, y demostró sus magníficas condiciones para estar al frente de este tipo de coberturas internacionales de máximo riesgo.

Para canalizar estas experiencias y capacidades logísticas y humanas, nace SAMU Xsports, una nueva área dentro de la entidad. Bajo la dirección de Sergio Vitrián, esta unidad se encargará de la organización de coberturas sanitarias para deportes extremos y de aventuras, en lugares remotos, “allí donde los medios convencionales no tienen capacidad de actuación”, tal y como apunta el nuevo responsable de dispositivos deportivos de SAMU. “Desde la organización se han llevado a cabo muchos proyectos de forma exitosa, pero hasta ahora todos esos proyectos se han gestionado de forma independiente. La idea es que esta nueva unidad aglutine todo el trabajo y que funcione sobre la base de SAMU, pero con la mayor autonomía posible”, explica el responsable.

SAMU Xsports está al servicio de entidades públicas y privadas, y trabajará en un sector en alza en disciplinas como el ciclismo, la maratón, el trail y ultratrail, las travesías a nado, las carreras de orientación o los ralis y otras pruebas a motor.

Vitrián, que procede del sector, explica que SAMU ofrece una capacidad organizativa y humana del máximo nivel internacional, además de una relevante experiencia en misiones de este tipo.
Estas capacidades logísticas y el uso de nuevas tecnologías desempeñan un papel fundamental para trabajar en entornos remotos, incomunicados e inhóspitos, que son la esencia de este tipo de pruebas extremas de aventura.

En estos apartados, SAMU destaca por el uso de medios de última generación como comunicaciones satélite y sistemas de geolocalización de los participantes y recursos sanitarios; por la capacidad de coordinación de dispositivos de emergencia en tiempo real desde cualquier punto; y por la disponibilidad de vehículos todoterreno medicalizados y la posibilidad de realizar traslados aéreos.
SAMU también marca diferencias por la capacidad de logística de campaña que es capaz de desplegar, con hospitales de campaña, puestos de mando, campamentos, material de rescate y otros recursos. Además, la entidad ha adquirido una experiencia única en bioseguridad durante la pandemia.

La misión de enero en la Titán Series de Arabia Saudí es un hito en SAMU por tratarse de la cobertura sanitaria más lejana realizada por la entidad hasta la fecha. Sin embargo, la experiencia de la organización en eventos deportivos abarca más de 14 años e incluye eventos multitudinarios como la Zúrich Maratón de Sevilla, con 13.000 participantes; la KH-7 Carrera Nocturna del Guadalquivir, con 20.000; la Titán Desert de Marruecos; o los propios dispositivos de emergencias sanitarias del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán en los partidos del Sevilla FC.

Sergio Vitrián también pone de relieve el valor humano que existe dentro de la propia entidad, que tiene su origen, en parte, en la actividad de Escuela SAMU y sus programas de medicina de emergencias: personas con conocimientos, gran capacidad de liderazgo, logística y organización, polivalencia, experiencia, resiliencia, capacidad de adaptación y profesionalidad. “Tenemos a los mejores profesionales”, apunta.

Vitrián se encarga estas semanas de la puesta a punto de SAMU Xsports, para su consolidación cuando superemos estos momentos de convulsión en el mundo del deporte, en el que los grandes eventos están siendo aplazados al último trimestre de 2020 o a 2021 como consecuencia de la pandemia. “El reto es empezar de cero, el sector está parado y debe reactivarse con la colaboración de todos. Pronto empezaremos a montar nuevos proyectos, estamos muy ilusionados con lo que viene”, señala. ç

La “empatía absoluta” con el participante, la colaboración institucional, la apuesta por las nuevas tecnologías, el desarrollo de nuevos procedimientos y herramientas de control, y la optimización de recursos con máxima calidad del servicio son los retos que afronta SAMU en el desarrollo de esta nueva unidad, que abre el camino a la presencia de compañeros de la organización en más eventos deportivos de primera magnitud internacional.

Covid-19 SAMU

Dispositivos sanitarios frente a la Covid-19 en Andalucía

Cualquier análisis de la respuesta que ha dado el sistema sanitario en los peores momentos de la pandemia pone hoy de manifiesto el alto valor de la colaboración público-privada para atender de manera urgente y eficaz las necesidades de la población. Así, en situaciones de extrema gravedad como las vividas durante el estado de alarma, alianzas estratégicas como la de la Junta de Andalucía y Fundación SAMU han permitido salvar la vida a decenas de personas afectadas por la Covid-19 o en serio riesgo de contraer el virus.

Dos dispositivos de SAMU han sido ensalzados como modelos de esta unión entre administraciones públicas y entidades privadas. Así, de la noche a la mañana, y esto es literal, el hotel Ilunion Alcora, en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), pasó de ser un lugar para el hospedaje de visitantes a atender a ancianos enfermos de Covid-19 procedentes de distintas residencias de mayores de la provincia. El establecimiento se transformó en apenas 12 horas en un centro asistencial medicalizado destinado a las personas más desprotegidas frente al coronavirus.

Y de la misma forma, la Residencia de Tiempo Libre de El Burgo en La Línea (Cádiz) también se transformó en un hospital de campaña para atender a 28 pacientes que tuvieron que abandonar una residencia de mayores de Alcalá del Valle, en Cádiz, tras detectarse un brote.

En ambos casos, esta transformación integral y a contrarreloj fue posible gracias a la alianza entre la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía y el equipo de SAMU.

El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, ha valorado la eficacia de esta sinergia en un reportaje publicado en ABC. En pleno pico de la pandemia, había residencias de ancianos tanto en Sevilla como en otras provincias en las que “era imposible diferenciar en los circuitos los casos positivos de los negativos” dentro de los propios centros.

Por eso Aguirre valora la experiencia como positiva para los pacientes y para la Administración regional. “Fue un modelo de éxito” que permitió una “magnifica asistencia sanitaria”, ha señalado la Consejería, que no descarta repetirla en futuros proyectos. “Nuestro fin es tener la sanidad pública andaluza al cien por cien y optimizar todos sus recursos. En el caso de no llegar a esa optimización, apostamos por la suma de recursos siempre que sea en beneficio de los pacientes. Huimos de la dicotomía de buenos y malos: la sanidad de Andalucía es una, de todos y para todos”, ha afirma en el reportaje publicado por ABC.

Juan González de Escalada, director del área de Emergencias de SAMU, ha subrayado la importancia que ha representado ser capaces de reaccionar de forma rápida y eficaz en los momentos en los que el sistema sanitario se ha visto desbordado frente a una presión asistencial inédita. “Desde nuestra especialidad, disponibilidad, logística y recursos propios, hemos ofrecido la máxima flexibilidad a la administración para dar una respuesta inmediata al ciudadano”, explica.

La fórmula de colaboración privada “representa un cambio en el servicio público que ha llegado para quedarse”, opina en ABC Francisco J. Fernández, socio de Cremades-Calvo Sotelo, que cuenta en Sevilla con un Observatorio de Colaboración Público Privada.

Durante los peores momentos de la primera oleada de la pandemia, SAMU gestionó cinco dispositivos de urgencias y emergencias contra el Covid-19 en Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha, al tiempo que formaba a personal en bioseguridad, captaba y capacitaba a voluntarios de distintos perfiles y fabricaba material sanitario como mascarillas y equipos de protección individual en su propio taller.

SAMU y el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía firman un convenio de colaboración

SAMU ha firmado un convenio de colaboración con el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía (ICPFA) para el desarrollo de actuaciones de interés común orientadas al avance del sistema sanitario así como al desarrollo profesional de los fisioterapeutas, y dirigidas hacia la mejora de la salud de los ciudadanos.

Este acuerdo, firmado el 15 de junio, fue ratificado por Carlos González de Escalada, director general de SAMU, y Juan Manuel Niebla Silva, presidente del Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía. En él se manifiesta el deseo por parte de ambas organizaciones de profundizar en sus relaciones y cooperar mutuamente para favorecer, mediante fórmulas de cooperación adecuada, el fortalecimiento y defensa de la profesión de fisioterapia en todos los ámbitos en que sea útil o necesario, con el fin último de mejorar la atención de la salud en todos los aspectos que la conforman.

Entre sus objetivos principales está el fomento de la calidad del personal de apoyo de las clínicas de fisioterapia a través de cursos de formación impartidos por SAMU, según detalla Juan González de Escalda, director del área de Emergencias de SAMU, presente en la firma del acuerdo junto a Carlos González de Escalada.

Este acuerdo marco incluye que la atención sanitaria prestada se perfeccione con programas de formación continuada para el profesional, con campañas de divulgación pública de las ventajas y beneficios de la fisioterapia que precisa el enfermo, en lo asistencial o a la persona sana, y en lo preventivo.

Así, ambas entidades colaborarán para difundir entre la sociedad todo tipo de información sobre la fisioterapia, y sus tratamientos a través de la creación de material gráfico específico. Además, se comprometen a fomentar la organización de jornadas formativas para sus miembros (colegiados y socios) y público en general (afectado o no) interesado.

En especial, el ICPFA llevará a cabo charlas y talleres con la intención de promover la participación de los fisioterapeutas en la promoción de la salud y así asegurar que los contenidos impartidos en estas actividades están actualizados y se basan en la evidencia científica disponible.

Dispositivo de SAMU en Hotel Alcora: “Lo más duro ha sido la soledad de la enfermedad”

Las enfermeras Clara Buzón (1991, Sevilla) y Andrea Luis (1995, Algeciras, Cádiz) han sido junto a Saray Toro las responsables máximas del dispositivo sanitario desplegado por SAMU en el Hotel Alcora para atender a personas mayores con Covid-19 durante la mayor crisis sanitaria vivida en España en el último siglo.

—Durante casi 40 días, ambas han estado al frente de uno de los mayores dispositivos sanitarios andaluces levantado fuera de un hospital para atender a personas con Covid-19. ¿Cómo afrontaron este reto?
— [Andrea Luis] Yo llevaba ya tiempo queriendo intervenir de algún modo en la situación de crisis mundial que estábamos viviendo con motivo del coronavirus, pero, al trabajar en la clínica de salud mental SAMU Wellness con colectivos vulnerables, no podía exponerme demasiado. Una noche, mi subdirectora, Clara Buzón, me comunicó que estaría al frente del hospital de campaña del Hotel Alcora. Al principio no me lo creía. Mentiría si dijera que no me lo pensé dos veces. Pero finalmente vi la gran oportunidad que tenía delante y que solo podía agradecer a SAMU la confianza que había depositado en mí. Estuve sola como mando único dos días. La carga de trabajo fue aumentando. Cada vez teníamos más pacientes ingresados y era fundamental crear un equipo de mando y control, al que se unieron Clara Buzón y Saray Toro para así poder descansar y dormir algo.

— [Clara Buzón] En un primer momento, yo iba a estar de apoyo, ya que debía continuar con mis funciones como subdirectora de la clínica de salud mental SAMU Wellness, donde trabajo desde octubre de 2017. Sin embargo, tras pasar allí los primeros dos días, Carlos Álvarez Leiva y Maribel Álvarez me comunicaron que me incorporaría al equipo de mando.

—¿Cómo fueron los primeros días?
—[A.L.] Como todo en la vida, los comienzos no son fáciles. Poco descanso y mucho trabajo. Te adaptas a esa nueva realidad y a una intensa y continua actividad mental. A medida que se iban gestionando los contratiempos y las necesidades, y que el personal se hacía a la dinámica de trabajo, todo fue mejorando. Nosotras estábamos sumergidas en el hotel Alcora, en una burbuja, y siempre tuvimos el apoyo del doctor Carlos Álvarez Leiva, que estaba las 24 horas de los siete días de la semana disponible para nosotras. Se preocupaba mucho por nuestros descansos tanto físicos como mentales. Ha sido un grandísimo apoyo.

—[C.B.] Se nos olvidada comer, dormir, ir al baño… Estábamos tan metidas en el trabajo y en que todo tenía que salir bien que dejábamos todo lo demás a un lado. Hacer que funcione un hospital de campaña de estas características, que se montó en una mañana y esa misma tarde ya recibió a los primeros pacientes, ha sido muy complicado. Pero nada que no se pudiera hacer con un buen equipo, con ganas e ilusión.

—Ambas han estudiado en Escuela SAMU, ¿qué lecciones les han ayudado a hacer frente a este trabajo?
—[A.L.] Todo lo que hemos vivido ya lo había previsto y mencionado el doctor Carlos Álvarez Leiva en alguna ocasión y de alguna forma. Destaco dos frases suyas: “gestión del caos”, y “gestión de la incertidumbre”. Gestión del caos porque inicialmente en toda crisis hay caos. Ser conscientes de eso hizo que lo aceptásemos en lugar de frustrarnos, y buscásemos soluciones en vez de agobiarnos. El desorden va implícito en la primera parte de estas crisis, y cuando cuentas con ello y te enfocas en absorberlo, es mucho más fácil seguir hacia adelante. Y gestión de la incertidumbre porque nunca sabías lo que podía pasar al día siguiente y tenías que ser consciente de que iba a pasar algo. Tenías que estar preparado para abordarlo de la mejor manera posible. Cuando sabes que eso va a suceder, se lleva de mejor forma.

—¿Cómo es trabajar tantas horas con un Equipo de Protección Individual (EPI)?
—[C.B.] Como uno puede imaginarse, esto no es nada cómodo ni sencillo, hace bastante calor con el mono completo, tienes sed, sudas, las gafas se te clavan en la cara cuando llevas ciertas horas, pero todo esto es fundamental para cuidar a los pacientes con el mínimo riesgo posible. A pesar de las dificultades y limitaciones que teníamos con el EPI, el personal asistencial ha estado al 100% y ha logrado hacer la estancia lo más confortable y adecuada a nuestros mayores.

—[A.L.] A mí me ayudaba mucho trabajar a nivel mental y centrarme en el trabajo. La sed, el agobio y el dolor de las gafas clavándose en la piel no desaparecían, pero sí pasaban a un segundo plano. Además, conforme te vestías y desvestías más veces, ibas mejorando los detalles y buscando tus propios trucos, como beber antes suficiente agua, limpiar mejor las gafas para que no se te empañasen o colocarlas en un punto justo para que no te apretasen.

—¿Cuáles han sido las principales dificultades a las que se han enfrentado en el Hotel Alcora?
—[C.B.] A nivel logístico, las principales dificultades que nos encontramos los primeros días fueron la disponibilidad de ropa de los pacientes, ya que venían con muy pocas pertenencias, y la gestión de residuos. Al ser todo material contaminado tenían que ir en contenedores de biorriesgos. Por otro lado, fue muy compleja la gestión del personal. Había mucho personal nuevo en muy pocos días y hacerlos trabajar en equipo fue complicado al principio. A esto se le sumaba el miedo que tenían algunos a contagiarse, pero día a día fueron conociéndose entre ellos y cuál era la dinámica del trabajo. Vieron que tenían la protección individual necesaria para minimizar los riesgos de contagiarse y todo esto hizo que el trabajo saliera bien y que ellos estuviesen cómodos y más tranquilos.

—¿Han tenido miedo de llevar el virus a casa?
—[C.B.] Sinceramente, los primeros días me daba más miedo que se contagiara el personal asistencial a que me contagiara yo. En mi caso, decidí quedarme a vivir en el hotel para evitar poner en riesgo a otras personas, al igual que lo hicieron otros profesionales. Siempre se le dio esta opción a cualquier trabajador del hotel, ya que el riesgo cero no existe y queríamos que pudieran dar seguridad a sus familias.

—[A.L] Creo que esta pandemia nos ha enseñado más del amor por los demás que por nosotros mismos, y el miedo a contagiar a tus seres queridos en muchas ocasiones era mayor que el del contagio propio. En mi caso, también estuve viviendo en el hotel. Todo esto tampoco habría sido posible sin el trabajo de gestión de la logística de Victoria Assaf, que, como gran enfermera que es, nos ha cuidado a todos y nos proporcionaba todo el material de protección necesario sin que nos faltara nunca lo indispensable.

—¿Qué lecciones han aprendido de esta experiencia?
—[A.L.] A nivel profesional puedo enumerar muchísimas cosas, pero para mí, lo peor de esta pandemia sin duda ha sido empatizar con la soledad de la enfermedad. Nosotros trabajábamos con familiares y pacientes y la gestión de la angustia a través de las videollamadas diarias, pero, aunque intentábamos que el triple guante que llevábamos le diera al paciente el calor de un abrazo de un hijo, no es lo mismo. Cuando observas de frente que la vida se te puede ir en un momento, y sin tus seres queridos, todo se ve de otra forma.

—¿Cómo ha sido trabajar con un mando con tres cabezas?
—[A.L.] Las tres nos hemos complementado de una manera mágica. Cada una de nosotras ha transmitido la energía necesaria en cada momento. Y aunque, como en todo, se podrían haber mejorado muchas cosas, y haber hecho otras tantas de otra manera, estoy enormemente orgullosa del equipo que formamos Clara, Saray y yo.

—Por el Hotel Alcora han pasado 89 pacientes procedentes de diferentes residencias de la provincia de Sevilla. ¿Cómo vivían las altas médicas?
—[C.B.] Cada alta era una victoria. Celebrábamos cada alta con música, aplausos… Lo más bonito era escuchar las palabras de agradecimiento de los pacientes que se marchaban. Esto te daba energías para continuar con la lucha. Es difícil explicar con palabras lo emocionante que eran esos momentos.

—¿Y cuando fallecía un paciente?
—[A.L] Por desgracia, por nuestra profesión, estamos más acostumbradas a tener la muerte cerca, pero no por eso ha sido menos complicado. Veías cómo hacíamos todo lo posible y la enfermedad se los llevaba sin más, sin opciones. También era muy duro por la soledad, una de las partes más duras para mí, como he comentado antes. Las despedidas no estaban permitidas. Empatizábamos. Y aunque intentábamos reponernos rápido, se removían muchos sentimientos.

—[C.B.] Sufríamos mucho cuando informábamos a los familiares, ya que los protocolos que había entonces impedían que estos pudieran ver a sus seres queridos y despedirse de ellos. Durante todo este tiempo, ha habido un excelente equipo de psicólogos que realizaban seguimientos a los familiares para apoyarles y ayudarles a pasar el duelo.

—¿Qué ha supuesto para ustedes esta experiencia?
—[A.L.] Profesionalmente lo he vivido como un gran cambio y crecimiento. Yo soy enfermera y me apasiona lo asistencial. Realizar labores de gestión ha sido un nuevo reto, pero indudablemente muy enriquecedor y gratificante. Y en lo personal, una vez más he explorado mis límites. Y que cuando crees que no puedes más, siempre puedes más. Me llevo momentos, sensaciones, emociones y personas que se quedarán conmigo para siempre.

—[C.B.] Ha sido una experiencia única. Quién me iba a decir que iba a estar 40 días viviendo en un hotel, lejos de la familia y amigos. Aunque tengo que decir que siempre estuvimos rodeadas de buenas personas que nos apoyaron y cuidaron, llegando a crear ‘nuestra familia Alcora’. Creo que hasta ahora éste ha sido el mayor reto tanto profesional como personal al que me he enfrentado. Me siento muy agradecida de que me hayan dado esta oportunidad y que hayan confiado en mí para este gran proyecto.

—¿Repetirían la experiencia de estar al frente de una misión de estas características?
—[C.B] Sin ninguna duda, ha sido una misión dura pero muy gratificante.

—[A.L] Por supuesto que sí. Por suerte, la memoria siempre olvida lo malo y se queda con lo bueno, y la satisfacción del trabajo bien hecho es mucho mayor que la dureza del principio. No cabe duda de que hoy somos un poquito mejores que ayer. Y eso le da sentido a todo. Estoy preparada para lo que venga.

—¿Qué mensaje enviarían a la ciudadanía tras lo vivido?
—[A.L] Que se tomen con calma la desescalada, por favor. El virus no ha desaparecido. No hay campañas en televisión que plasmen la realidad de lo que hemos vivido. La gente es menos responsable porque no lo ve y no lo tiene cerca. Muchas personas han muerto solas, y no sólo los más mayores. Pedimos que se respeten las medidas de seguridad y de higiene, y que seamos conscientes de la enfermedad. Esto solo podemos vencerlo todos juntos.

40 años de ambulancias en SAMU: la evolución de una especie

La primera UVI-Móvil que realizó servicios de emergencias en España llevaba el sello de SAMU. Fue el doctor Carlos Álvarez Leiva, fundador de esta organización, quien introdujo este vehículo en el país en 1981, año en el que nació SAMU. A partir de esta fecha, la entidad fue la encargada de la cobertura sanitaria de grandes eventos como la Feria o el Rocío, además de realizar en Sevilla traslados de pacientes críticos y atender los servicios de emergencias que ocurrían en la calle, trabajo que diez años después comenzó a realizar la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES-061).

SAMU es hoy una entidad especializada en los ámbitos de la salud y la acción social con casi cuarenta años de existencia y una plantilla de más de 1.700 profesionales cuyos principales ámbitos de actuación son la salud y las emergencias, la formación, la atención a la diversidad funcional y la gestión de menores, pero su origen siempre estará en las ambulancias y el traslado de pacientes.

Uno de los primeros acontecimientos en los que estuvo presente una ambulancia de SAMU fue durante los preparativos y la celebración de la Exposición Universal de Sevilla 92.

“Detrás de la primer grúa que entró en ese erial que era entonces la isla de la Cartuja, que acogió la Expo’92, iba una ambulancia de SAMU. Fuimos los primeros en entrar, y aquí seguimos casi 40 años”, recordaba Carlos Álvarez Leiva en una entrevista con motivo del 25 aniversario de la Expo’92. “Los operarios trabajaban en tres turnos y tenía que haber un dispositivo sanitario siempre con ellos. Durante dos meses estuvimos durmiendo en la ambulancia, pasando muchísimo frío por las noches, porque ahí no había nada construido”.

Más de 60 personas formaron el equipo sanitario de SAMU en turnos de 24 horas. Su labor principal era el traslado a los hospitales de pacientes críticos y la asistencia de las distintas personalidades internacionales que acudieron al evento, como jefes de estado y presidentes de Gobierno, y la de los más de 40 millones de visitantes que acudieron a la Expo.

“Principalmente, atendimos lipotimias, intolerancias digestivas, pequeñas erosiones en la piel, frecuentes en personas que llevan mucho tiempo andando, alergias severas, crisis diabéticas y crisis epilépticas”, explicaba el doctor Álvarez Leiva. “Fue todo un éxito. De las más de 30.000 asistencias, sólo hubo una queja. Todo el mundo conocía cuál era su función. Existía una jerarquía asistencial muy bien estructurada y contábamos con una red de apoyo de especialistas, además de intérpretes permanentes de inglés, francés y alemán”.

Siete años más tarde, en 1999, SAMU empezó a prestar el servicio de emergencias en Málaga. En 2011, se activó en Huelva; y en 2017, SAMU abrió una base de emergencias en Tánger (Marruecos).

Actualmente, la entidad cuenta con dos servicios de ambulancias. Por un lado está el traslado de pacientes críticos, servicio para el que se utilizan las llamadas “ambulancias blancas”, una UVI móvil completa en la que viajan un Técnico en Emergencias Sanitarias, un médico y un enfermero.

El segundo producto que ofrece SAMU son servicios privados y dispositivos de riesgo previsible (DRP). Aquí se utilizan las conocidas por la plantilla de SAMU como “ambulancias amarillas”, que son las que acuden a las coberturas sanitarias de eventos deportivos como la tradicional Carrera Nocturna del Guadalquivir, la Maratón de Sevilla, la Titán Desert en Arabia Saudí o los partidos de fútbol disputados en el Estadio Sánchez-Pizjuán, donde juega el Sevilla FC.

“SAMU cuenta con una plantilla de más de 90 personas en el servicio de ambulancias, todas ellas formadas en Escuela SAMU”, detalla Juan González de Escalada, director del área de Emergencias de SAMU. “Aquí todos hacemos de todo e intentamos tocar todos los palos. Todos tenemos una ocupación principal pero también participamos en otros servicios. Sólo un pequeño grupo se dedica exclusivamente al traslado de críticos, pero por lo general, los instructores de la Escuela también participan en los DRP o en el traslado de pacientes críticos, por ejemplo”.

Hoy, SAMU cuenta con una flota de 18 ambulancias distribuidas en las bases de Sevilla (isla de la Cartuja), Málaga, Huelva, Madrid y Tánger (Marruecos).

Además, a finales de 2019, SAMU puso en marcha una nueva plataforma para la reserva de sus servicios de ambulancia de forma fácil, rápida y cómoda, a través de una página web, y con todas las garantías de una de las organizaciones líderes del sector. El objetivo de esta iniciativa es dar respuesta rápida a los usuarios de este tipo de servicios, cada vez más demandados.

A través de la página web ambulanciassamu.es, cualquier persona puede contratar en solo unos minutos una ambulancia para diferentes tipos de servicios, como traslado de pacientes, competiciones deportivas, actividades culturales, bodas, exposiciones y congresos, fiestas populares o cualquier tipo de evento.

Los servicios son de gran versatilidad y capacidad de individualización. Van desde la activación de una ambulancia convencional con Técnico en Emergencias Sanitarias y su dotación de material electromédico, y el refuerzo de esta cobertura con enfermero para una mayor capacidad asistencial e incluso con un médico para una gestión completa de cualquier incidencia sanitaria, hasta la inclusión de varios recursos de distintas categorías (ambulancias colectivas, convencionales y UVI-móviles). El servicio puede incluso contemplar el diseño personalizado de un plan de autoprotección y su ejecución, para una actividad de gran aforo.

En estos casi 40 años no sólo ha evolucionado la idiosincrasia de SAMU y el servicio por el cual nació, sino también el diseño de sus ambulancias. Atrás quedó aquel vehículo de intervención inmediata blanco, sencillo y sin comodidades que se utilizó durante la Expo’92 y cuyo único diseño eran dos franjas rojas, una arriba y otra abajo, entre las cuales se podía leer ‘Sanidad’.

Recientemente, SAMU ha presentado su nueva ambulancia con un diseño revolucionario. Entre las características de esta nueva UVI-Móvil destacan un serigrafiado integral en material reflectante y un puente de luces integrado de última generación. SAMU ha contado con la colaboración de las empresas Rodríguez López, JPP Electrónica y Avery para su desarrollo.

“Según explica el proveedor, ésta es la primera UVI Móvil que cuenta con un rotulado integral reflectante. Por lo general, las ambulancias más vanguardistas sólo tienen una parte del rótulo reflectante, por lo que la nueva UVI de SAMU es un proyecto pionero”, explica Thomas Couyotopoulo. “El objetivo principal es conseguir una mayor visibilidad en todas las condiciones posibles y, por tanto, lograr una mayor seguridad pasiva para el vehículo, sus ocupantes y los demás usuarios”.

Una de las primeras salidas de esta nueva ambulancia ha sido durante la reanudación de la Liga española de fútbol, durante el partido del Sevilla FC y el Real Betis, derbi sevillano que se jugó en el Estadio Sánchez-Pizjuán el 11 de junio. Desde ahora, será un elemento común del paisaje de las carreteras de Andalucía y de todo el país.