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La Feria de la inclusión

Las Cabezas de San Juan (Sevilla) celebró su feria en la segunda semana de septiembre y, como cada año, los vecinos de este municipio se engalanaron para disfrutar de un espacio de encuentro, gastronomía, diversión y cultura.

El centro de estudio y diagnóstico Las Cabezas, gestionado por Fundación SAMU, se sumó a esta festividad e hizo partícipes a los menores que residen en este recurso. Durante el fin de semana, los menores visitaron la Feria, siempre bajo supervisión de los trabajadores de la Fundación SAMU. Además, se trasladó un poco de esa esencia ferial al propio centro, decorando zonas comunes y preparando música y comida propia de la fiesta.

Para los menores que visitaron el pueblo, en su mayoría procedentes de Marruecos, aunque también de otros países como Guinea, Bangladesh y Mali, fue un privilegio vivir estos días festivos. Pudieron disfrutar de las atracciones de la feria y de la alegría de los cabecenses en las distintas casetas del recinto.

Algunos de estos chicos llevan ya tiempo en el centro. Realizan salidas diarias por el pueblo y tienen amistades entre los vecinos de la localidad con las que pudieron compartir estas fiestas.

Los menores que no pudieron asistir al pueblo colaboraron en el diseño de los elementos decorativos del centro. Convirtieron el comedor en una auténtica caseta de feria. Fue en este espacio del centro donde se concentró la mayoría de las actividades de la fiesta, con bailes de sevillanas y la degustación de platos típicos. Todos estos platos fueron elaborados por el fantástico equipo de cocina del Catering Ilevel Media, empresa que colabora con la Fundación SAMU.

“La mayoría de estos chicos no han tenido una vida fácil. Algunos han crecido entre guerras. Otros, tuvieron que dejar sus estudios para trabajar y así ayudar a sus familias. Y eso sin contar con su travesía migratoria, que, en alguno de los casos, ha llegado a durar años, dejando atrás a familiares, amistades y su propia infancia. Cuando desde el equipo de SAMU Las Cabezas proponemos este tipo de acciones, tenemos dos objetivos claros. En primer lugar, una faceta lúdica y de diversión. Y, en segundo lugar, una faceta de aprendizaje social y personal, incentivando la participación de los diferentes recursos disponibles de la localidad”, explica Manuel Ramos, educador del Centro ED Las Cabezas de SAMU.

Este tipo de eventos son una parte muy importante dentro de los diferentes procesos migratorios de los menores. Sirven de nexo de unión en la intermediación de las costumbres y tradiciones propias y ajenas, y fomentan así la inclusión real de estos chicos y su adaptación al lugar de acogida.

Un artículo del Equipo educativo ED Las Cabezas

‘Eid Al Adha’ en Motril: Compartir mucho más que un almuerzo

Los menores del COISL SAMU de Motril (Granada) celebraron el 11 de agosto, junto al equipo educativo del centro, la Fiesta del Cordero, o Eid Al Adha. Esta fiesta, conocida como la “celebración del sacrificio”, es la mayor festividad para la población musulmana. Conmemora el pasaje recogido en el Corán en el que se muestra la voluntad de Abraham de sacrificar a su hijo Ismael como un acto de obediencia a Dios, antes de que éste interviniera para proporcionarle un cordero y que sacrificara a este animal en su lugar.

Para su celebración, las familias musulmanas tienen como tradición el sacrificio de un cordero para comerlo y disfrutarlo todos juntos. Como es lógico, los menores del COISL no realizaron dicho sacrificio, sino que en su lugar encargaron la carne de cordero y otras, y se desplazaron hacia la Cañada Vargas, una zona de barbacoas situada en Torrenueva Costa. Una vez allí, los menores, con ayuda de sus educadores, organizaron y prepararon toda la barbacoa y degustaron el cordero entre risas y juegos dinámicos.

Al finalizar el almuerzo y tras recoger el recinto, los menores pusieron rumbo hacia la playa de la misma localidad para paliar el intenso calor del día de la celebración. Una vez allí, la gran mayoría de los chicos pasó toda la tarde nadando, paseando por la playa y, en general, disfrutando de un gran día. Durante el desarrollo de la actividad en la playa, uno de los menores ayudó a una familia a sacar del agua a un niño en problemas, alertando a los socorristas del lugar la situación. La familia se mostró muy agradecida.

El ambiente general de la jornada fue muy bueno. Pudimos observar en cada uno de los menores el proceso de adaptación y el trabajo realizado en el COISL, destacando el trato entre los chicos, la organización de los mismos para preparar el recinto, la predisposición a compartir y disfrutar juntos, y las risas generalizadas durante todo el día.

Una vez en casa y para finalizar la jornada, se hizo entrega a los menores de un pequeño detalle para conmemorar la celebración de Eid Al Adha, ya que la tradición en países como Marruecos incluye el ofrecimiento de regalos entre los diversos miembros de la familia.

Autor: Alejandro Morales. Educador COISL SAMU Motril

Visita consejera de Igualdad a ISL Polancos SAMU

Del Parlamento al centro de menas

El centro de menores extranjeros no acompañados (menas) que gestiona Fundación SAMU en el sevillano barrio de la Macarena, ISL Polancos, recibió el 17 de septiembre a una comitiva muy especial: la formada por la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, los diputados de la comisión sobre políticas de protección de la Infancia del Parlamento andaluz, y el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu. En total, sumaban alrededor de 20 personas que recorrieron el edificio durante unas dos horas.

La visita estaba programada en la agenda del Parlamento con el objetivo de conocer más a fondo las instalaciones y el funcionamiento de este espacio. En esta “casa”, porque parece una casa familiar y funciona como tal, reside una veintena de jóvenes. Cuando, entrada la tarde, llegaron los políticos, ellos se distribuían en dos de sus clases cotidianas: la de español y la de orientación para la búsqueda de empleo.

Este edificio de acogida e integración para menas es de titularidad de la Junta de Andalucía y está gestionado por Fundación SAMU. La Administración organizó la visita de la comisión parlamentaria de Infancia para que los diputados de todo el arco político tuvieran la oportunidad de “superar el prejuicio de asociar inmigración con delincuencia” y cultivar “una política que no viva de los estereotipos”, en palabras de la consejera.

Ruiz se mostró encantada con el acondicionamiento de esta casa de tres plantas, con un gran salón central y azotea disfrutable, “que se podría haber alquilado y seguir ahondando en la turistificación de los barrios del centro” y, sin embargo, tiene “un uso social extraordinario”.

Tras un primer brote xenófobo de oposición a la apertura del centro, contrarrestado por una concentración solidaria de respaldo a los menas a la que acudieron unas 300 personas, la situación se ha normalizado por completo. Los jóvenes están perfectamente integrados en el barrio. No ha vuelto a haber protestas en contra. Los responsables del centro aseguran que no se ha registrado ninguna incidencia. Ninguna queja vecinal.

Los menores inmigrantes que viven en la Macarena, como en otros centros, no están en situación irregular, puesto que el sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía no discrimina entre personas españolas y extranjeras: todos ellos son menores. Los menas están bajo tutela y amparo del Gobierno andaluz hasta los 18 años, aunque su situación al cumplir esa edad se complica, tal y como constataron los responsables de SAMU y de la propia Consejería.

Muchos de ellos aún no tienen documentación de sus países debido a que las dificultades burocráticas con los países de origen cada vez son mayores. En casos como el de Marruecos, se demoran hasta un año. La tramitación de documentos se ha ralentizado porque han proliferado las denuncias por falsificaciones (adultos que se hacen pasar por menores para evitar ser devueltos en caliente) y la verificación es más exhaustiva.

Carlos González de Escalada, director general de SAMU, que recibió a la comitiva parlamentaria, explicó que el gran reto en la tutela de estos jóvenes es conseguir su inserción laboral. “Su compromiso con el trabajo es extraordinario. Son extremadamente responsables porque no entienden su proyecto migratorio sin trabajar y generar recursos para enviar a sus hogares. Gestionamos muchos acuerdos con empresas para que puedan realizar prácticas, y quienes cuentan con ellos siempre están muy satisfechos. Están tan motivados que superan cualquier expectativa”, relató González de Escalada.

Hay trabas como el idioma o la carencia de vínculos familiares. “Tenemos que trabajar desde todos los ámbitos para crear una sociedad de acogida real”, coincidieron los presentes. El Defensor del Pueblo Andaluz se sumó a la convocatoria de la consejera y a esta reivindicación.

Maeztu avanzó que está promoviendo una iniciativa en defensa de la integración de los menas en un encuentro de los Defensores del Pueblo en todas las comunidades que se celebrará este mes. Buscará una declaración institucional consensuada que fije la responsabilidad de cada Administración en el asunto de los menores inmigrantes.

El número de ingresos de menores extranjeros no acompañados en el primer cuatrimestre de 2019 se ha incrementó en más de un 60% en relación al mismo periodo de 2018 (hasta 1.257). Entre enero de 2015 y mayo de 2019 han sido atendidos en la comunidad autónoma 15.693 menores, de los que solo 83 han tenido medidas judiciales de internamiento por comisión de algún delito, es decir, el 0,52%. En España hay más de 12.300 menas, según el Ministerio de Interior.

La tutela de los niños es de las comunidades, que no pueden impedir que los menores se desplacen de unas a otras o que abandonen España.

El centro de la Macarena gestionado por Fundación SAMU, con 25 plazas, forma parte de las nuevas 1.200 plazas habilitadas por la Junta para la atención de menores extranjeros no acompañados antes del verano.

música samu menas

El poder de un par de ‘derbukas’

Es fin de semana. La tarde se presenta fresca y tranquila en este pequeño y encantador pueblo de la Sierra de Aracena (Huelva). Los menores del ISL Corteconcepción (centro de inserción social y laboral) salen a pasear y a disfrutar de la calma que regala las calles de esta localidad, la cual les ha acogido con todo el respeto y familiaridad que se merecen nuestros chicos, esa familiaridad que les ayuda a acercarse, un poco más, a sus lugares de origen y les hace sentir menos lejos de sus familias y su cultura.

Para el desarrollo de las actividades del turno de tarde, una de las educadoras ha traído un par de derbukas, instrumento de percusión de origen árabe, usado en todo el Oriente Próximo y el Magreb. Para nuestra sorpresa, hay algunos chicos en el grupo que saben tocar con destreza este instrumento. Los menores comienzan a hacerlos sonar con timidez. El resto del grupo observa entusiasmado. Poco después, comienzan a relajarse y sentirse más confiados para expresar lo que sienten al escuchar los ritmos de su tierra. Finalmente, se da lo inevitable, la alegría de compartir: los chicos comienzan a bailar.

Desde una visión de intervención integradora y terapéutica, en el ISL Corteconcepción trabajamos con la firme convicción de que la música es un proceso destinado a facilitar y promover comunicación, aprendizaje y movilización de nuestro menores. Usamos la música como una herramienta, un canal hacia la libertad y el empoderamiento que nuestros chicos necesitan, ahora más que nunca, por estar viviendo una situación personal complicada y muy dura al estar lejos de sus familiares y su cultura. Nuestro equipo educativo, tiene la firme convicción de que la música es un vehículo que ayuda a mejorar el estado de ánimo de los menores y la expresión de sentimientos, así como favorecer el desarrollo emocional y afectivo de nuestros chicos.

Música que sana, que cura, que une.

Autora: Aurora Carrasco. Jefa de Unidad ISL Corteconcepción (Huelva)

carta de un menor samu

Carta de un menor: Paso a paso hacia el futuro

Yo vivía en Marruecos. Allí nací, estudié y trabajé para ayudar a mis padres con los gastos del hogar. Un día pensé: “¿Por qué sigo viviendo en la mentira? Aquí en mi país no llegaré a nada”. Lo pensé durante meses. Y decidí emigrar.

Mientras cruzaba el Estrecho en patera pensaba si llegaría a tocar tierra o si mis sueños se verían truncados en el mar. Pasé mucho miedo. Todos en la patera pasamos mucho miedo. Sólo me mantenía cuerdo la idea de llegar y tener un futuro que me permitiera ayudar a mi familia.

La llegada a España no fue como esperaba. Creo que no lo fue para nadie. Pasé por muchos centros: Arcos, Bornos, Marchena, Málaga… Hasta llegar a Guillena. Aquello no me gustaba. No quería estar allí, pero poco a poco los chicos y los educadores y educadoras que allí estaban conquistaron mi corazón.
Después de Guillena llegó Pino Grande, donde veía cada vez más lejos mis planes de futuro. Un buen día nos trasladaron al centro de Valencina y poco a poco la situación fue mejorando. Pude ver cómo todas las piezas se iban moviendo y encaminando hacia lo que yo quería: formación y trabajo para labrarme una vida aquí en España.

Hoy uno de mis sueños se ha hecho realidad. Estoy en otro país. Ahora estoy tratando de lograr mi segundo sueño: trabajar y tener un buen futuro.

Un día la directora del centro de SAMU me llamó y me comunicó que tenía una oportunidad. Me sorprendió mucho ser la persona elegida entre todos mis compañeros. Estoy muy contento y feliz. Me ofrecieron la oportunidad de hacer prácticas en una empresa, lo que me abriría puertas.
El primer día estaba nervioso y ansioso a la vez. Me acompañó una educadora que me ayudó con los papeles y con toda la información (horarios, autobuses…) que me proporcionaron.

Ahora me levanto todos los días a las 5:30 de la mañana para poder estar en mis prácticas a las 7:30, y allí permanezco hasta las dos de la tarde. Los trayectos los hago en autobús. El primer día iba un poco asustado. Tenía que coger varios y no sabía si llegaría a mi hora. Ahora voy tranquilo, me siento muy bien haciendo las labores que me mandan. Estoy aprendiendo mucho. Mi jefe es una buena persona y me siento acogido por todos mis compañeros y compañeras de trabajo. Siento que esto es un pasito más que me acerca a mi sueño.

Le agradezco a mi centro, a mis educadores y, sobre todo, a Fundación SAMU que han hecho y hacen lo imposible para que yo tenga un buen futuro. Doy las gracias por ello, a ellos y a todas las organizaciones que luchan porque los chicos como yo tenga una vida mejor.

menas alcalá

Cuando Abdoulaye se quitó el gorro

Abdoulaye. Así se llama un chico senegalés de 17 años del ISL Alcalá y ésta es su historia. Hijo único y huérfano de padre, tuvo que ayudar a su madre en tareas domésticas y laborales para ingresar algo de dinero en su casa. Trabajaba como comerciante con su madre y además como taxista con su moto. Un contexto ya difícil que, además, se vería marcado por la mala suerte en forma de un aparatoso accidente de tráfico. Las consecuencias sobre el joven fueron tan graves que le provocan la pérdida de la visión de un ojo y una deformación craneal que no mejoró tras la cirugía. Tras este varapalo, y después de recuperar fuerzas, Abdoulaye decide cruzar el Estrecho con un objetivo claro: ayudar a su madre e intentar buscar una solución médica para su problema.

Antes de llegar al ISL Alcalá, su periplo fue largo. Buscó un contacto en su país de origen para conseguir llegar a Tánger, desde donde cruzó la frontera a bordo de un camión. Al llegar a Cádiz, un paisano le llevó en coche hasta Sevilla, donde pasó doce días viviendo en la calle hasta que un vecino se percató de su situación y llamó a la policía, que le trasladó a un centro de acogida de Carmona y, posteriormente, al ISL Alcalá, gestionado por Fundación SAMU.

A su llegada al centro se mostró dubitativo pero tranquilo, con su cabeza cubierta por un gorro que no se quitaba nunca. A pesar de sus circunstancias se mostraba activo y no temía relacionarse. Abdoulaye, finalmente, consiguió mostrar su personalidad sin problemas ni tapujos. Rápidamente se ganó el cariño y respeto de sus compañeros ayudando a todo el mundo, participando en las actividades y siendo responsable con su entorno.

Todo iba bien hasta que observamos que el joven no realizaba salidas autónomas del centro. Esa particularidad física frenaba sus ganas, pero no su personalidad, porque acudió al equipo educativo del centro para exponer su frustración, la que era su barrera para seguir creciendo.

Desde el equipo se le escuchó, se le proporcionaron herramientas y se le motivó para que siguiera avanzando en su proceso migratorio y vital, porque otro dato importante es que el joven Abdoulaye nunca ha estado escolarizado, aunque cualquiera lo diría por su interés en aprender, su atención y su esfuerzo diario para aprender el idioma y progresar.

Un día, Abdoulaye se llenó de fuerzas, de energía, de autoestima e hizo lo que todos estábamos esperando: pidió su tarjeta de salida y se fue a dar un paseo, rompiendo así la barrera de la observación externa, de las miradas, de los comentarios, de todo aquello que puede frenar a una persona a alcanzar sus objetivos diarios y vitales.

Así pues, Abdoulaye ahora afronta con una visión distinta su presente, su futuro y sus procesos migratorio y de vida. Sin olvidar sus objetivos. Cuidándose. Y, de vez en cuando, quitándose el gorro.

menas castillo de las guardas

Los nuevos vecinos de El Castillo de las Guardas

El Castillo de las Guardas (Sevilla) se caracteriza por ser un pueblo pequeño en cuanto a su número de habitantes pero grande por su hospitalidad. El vecindario de esta localidad ha abierto sus corazones para dar la bienvenida a los menores del centro. Son muchas las personas que nos dicen que han vuelto a dar vida al pueblo y es que estos menores llenan las calles de risas, de colores y de saludos allá por donde caminan. Los ojos curiosos miran desde las puertas de sus casas o desde las terrazas de los bares y se contentan cuando ellos les responden con un “buenas tardes”. Menores del pueblo ya saben sus nombres, y se les refleja alegría en sus caras cuando se cruzan con nuestros chicos en la calle.

Después de dos meses viviendo en esta localidad, los menores ya conocen sus rincones más bellos, sus gentes y sus vistas. Cada tarde es un momento de descubrimiento, de hacer nuevas amistades y de compartir juegos y risas. La pista de fútbol se ha convertido en el lugar favorito para ello y ahora se ve más llena de vida. Entran con soltura en la panadería y en el quiosco donde compran sus chucherías. Esto es lo positivo de vivir en el pueblo: la comunicación, la cercanía que transmite, sus oportunidades formativas y laborales, el buen ambiente y sus paisajes.

En El Castillo de las Guardas prima la comunicación entre sus habitantes y los menores ya han aprendido que es parte fundamental para convivir y conectar en esta localidad. Ellos se hacen conocer y querer. Sus ganas de aprender el idioma y la cultura, de trabajar y de ayudar a los demás los hace grandes. Tienen muchas iniciativas y siempre están dispuestos a colaborar en cualquier actividad. Muestran cariño y respeto por las personas más adultas y no tan adultas. Todas estas situaciones nos provocan un enorme orgullo a todas las personas que formamos parte del equipo de SAMU de El Castillo de las Guardas.

Nuestro reto sigue siendo conseguir una integración plena y acompañarles en sus proyectos de futuro, trabajando en el impulso y en el ánimo para alcanzar metas que a veces parecen demasiado lejanas, y contando con la colaboración del vecindario. Pero, sin duda alguna, el protagonismo lo tienen ellos y juntos lo estamos consiguiendo. Toca avanzar y transformar.

SAMU Rivas menas Lola Piñero

Carta de despedida desde SAMU Rivas: “Todo lo que no pude deciros”

Cuando alguien se plantea trabajar con menores y además tiene una determinada edad, lo primero que piensa es: «¡Qué pereza!». Después de unos años sin que mi trabajo estuviese relacionado con adolescentes, volví con ellos. Y mi experiencia no ha sido nada parecida a lo que pensaba.

Llegaron a una nueva casa. Nueva era yo para ellos, y ellos para mí. Ahí estaban. Con su pequeña maleta cargada de rebeldía, de pensamientos inmaduros en la mayoría de ellos, de miedo y expectación. Pero también cargada de sueños, ilusiones y experiencias que vivir.

Quiero deciros que, aunque habéis sacado lo peor de mí en muchos momentos, y que en algunos otros os he odiado, todo hay que decirlo –odiar es una emoción pasajera y, por suerte, reversible, mis queridos chicos–, también he sentido mucha ternura y mucho cariño –porque también queréis–. Me he sentido muy acompañada –porque dais calor–. ¡Cuántas sonrisas me habéis robado, mis buenos ladrones!
Me habéis transmitido la emoción de ser joven. Esas risas disparatadas, esos juegos que después de una determinada edad es difícil que vuelvan. ¡Cuántos abrazos, besos y también lágrimas! Unas veces amargas y otras, tan dulces como vuestras sonrisas.

No ha sido mucho tiempo el compartido, apenas ocho meses, pero me llevo un trocito de todos y cada uno de vosotros. Un trocito que recordaré e intentaré cuidar. Un trocito que guardo en el cajoncito de las buenas cosas vividas.

Espero que la injusticia, la intolerancia, la falta de conciencia y de respeto hacia las personas no borren vuestra luz, y que podáis brillar más allá de prejuicios, estereotipos o trámites administrativos. Algunos ya lo estáis haciendo y otros lo conseguiréis. Ojalá se cumplan vuestros sueños. No os olvidéis nunca de ellos, os los merecéis.

Os deseo lo mejor y para vosotros es hoy mi mejor sonrisa, pero tenéis que permitirme que os diga por última vez: ¡Portaos bien! Hacedlo con vosotros mismos y con los demás, y jamás os dejéis de querer. ¡Corred! ¡Corred tras vuestros sueños, mis queridos niños!

Autora: Lola Piñero Vázquez. 
Exeducadora de SAMU Rivas.

Menas COISL Motril SAMU Alhambra

Sueños en la Alhambra

Washington Irving escribió: “Estoy pisando una tierra encantada y me encuentro rodeado de románticos recuerdos. […] Fue siempre esta ciudad objeto que despertó mis sueños; mi fantasía recorrió con frecuencia las románticas estancias de la Alhambra. Y he aquí, por vez primera, realizado un sueño. Sin embargo, no doy crédito a mis sentidos y hasta dudo que habite el palacio de Boabdil o que contemple la hermosa Granada desde sus balcones”.

Con la misma fascinación del escritor estadounidense del Romanticismo, los menores de RB Motril de SAMU tuvieron la oportunidad de visitar este lugar mágico: la Alhambra, el Castillo Rojo, Fortaleza del Reino de Granada y corazón de la misma.

Algunos de ellos no conocían su historia, y quedaron asombrados al conocer las batallas, logros y sucesos que tuvieron lugar en esas paredes rojizas. Se sintieron muy cerca de sus orígenes en cada escritura árabe que adornaba sus rincones, compartiendo su significado con los compañeros que desconocían el idioma. Y a su vez, orgullosos, cuando escuchaban a los guías hacer hincapié en la riqueza que la civilización musulmana, en su paso por España, nos había dejado. Gracias a su pasión y culto por el agua, a la vegetación y a sus conocimientos arquitectónicos llenos de gran talento, minimalismo y perfección, podemos disfrutar hoy en día de lugares como la Alhambra, el Generalife, la Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla y la Alcazaba de Málaga, entre otros.

En Fundación SAMU intentamos dar respuesta a las necesidades de estos jóvenes. No sólo a las más básicas, sino también a las que intentan fomentar su diversión y aprendizaje, las cuales puedan recordar cuando sean mayores y les hagan crecer como personas.

Estos jóvenes llegan a nuestro país solos, con dudas, asustados. Y aunque desde nuestra fundación trabajemos a diario la integración, vivimos en una sociedad que, en ocasiones, no lo pone fácil. De ahí la importancia de que ocupen un lugar en ella.

Allí se sintieron parte de nuestra historia, parte de un todo que desemboca en el mismo lugar, las personas. Sin importar raza u origen, todos estaban allí, contemplando el arte, llenando su curiosidad con cuentos e historias de la Alhambra, y pudieron contemplar que hay mil motivos para seguir aprendiendo, para seguir confiando y obtener todo aquello por lo que un día arriesgaron, una nueva vida, llena de posibilidades.

Es fascinante cómo un detalle marca la diferencia. Cómo se puede cambiar ciertos pensamientos en un solo día de convivencia y de nuevas experiencias. Ellos comprendieron todo el esfuerzo que se realizó desde dirección para conseguir las entradas, de cuantas personas intentaban acceder ese día sin poder hacerlo, de la planificación y el cariño que pusimos para poder llevar a cabo este viaje tan especial.
En el residencial no somos conscientes de las habilidades sociales que les transmitimos hasta que no llevamos a cabo actividades como éstas, donde te sientes orgullosa de ellos y de todo el equipo.

Alhambra: Gracias por adornar un día de su vida; gracias por pintar en ellos una sonrisa de esperanza.

 

Autora: Rebeca Sánchez García. RB Motril SAMU

Familia de acogida Motril SAMU

Lucía y José Luis, familia de acogida: “Nos encanta pasar nuestro tiempo con ellos”

Desde el recurso RB Motril SAMU queremos contar la historia de dos de nuestros niños más pequeños. Gracias a todo el equipo, hemos logrado que puedan estar juntos en una familia de acogida, la familia de Lucía, José Luis y su hijo Sergio. Llenos de cariño e ilusión, comenzaron este viaje para poder ofrecer lo mejor que tenían. Y no, no era una cuestión de dar, sino de recibir, y mucho, porque, tras esta breve conversación con Lucía, nos hemos dado cuenta de lo feliz que se sienten, de cuánto les ha aportado esta experiencia, y de lo maravilloso que es dar sin esperar nada a cambio.

—¿Conocían la posibilidad de ser familia de acogida para menores en protección?
—No, no tenía ni idea de que existía esta posibilidad. Siempre hemos querido ser una familia numerosa, nos hemos criado con hermanos, y sabíamos de la importancia de una infancia con hermanos. Sin embargo, tras tener a nuestro hijo, tuvimos problemas y no pudimos tener más. Así que al ver que un familiar tenía a un niño en acogida permanente, me informé y descubrí que existía la posibilidad de disfrutar los fines de semana con alguno de estos niños en protección, así que no dudamos en dar un paso adelante.

—Ante la decisión de querer ser familia de acogida, ¿han sentido miedo?
—Nunca hemos tenido miedo, aunque a veces sí hemos sentido incertidumbre. Escuchábamos que se daban casos de robo y amenazas en los barrios cercanos a un centro de menores aquí al lado, pero quitando eso, estábamos muy ilusionados.

—¿Cómo son Sadja e Ismail? ¿Por qué dos niños en acogida?
—Nuestro primer menor en acogida estuvo muy poco tiempo con nosotros y le costaba relacionarse con la familia. Cuando conocimos a Sadja e Ismail, nos dimos cuenta de que eran dos niños muy cariñosos y bromistas. Son educados y respetan a todo el mundo. Sé que están muy unidos por su situación, y en ningún momento quisimos separarles. Así que aquí estamos, con estos dos peques formando parte de nuestra familia de una forma muy especial.

—¿Qué suelen hacer con ellos?
—Nos encanta pasar nuestro tiempo con ellos. Me acompañan cuando salgo a correr, hacen deporte conmigo, hablamos mucho en casa, paseando… Hacemos excursiones en familia, vamos al cine, hacemos deberes… Me hacen formar parte de su vida y eso es muy bonito, disfruto mucho de su compañía.

—¿Cómo han reaccionado las personas de su entorno?
—Tanto nuestra familia como nuestros amigos nos apoyaron en esta decisión. Están integrados con ellos, incluso con el resto de vecinos. No sentimos ninguna muestra de racismo por parte de nadie, al revés, todos quieren conocerlos.

—¿Qué palabra usarías para definir esta experiencia?
—Gratificante. Para mí ha sido un aprendizaje y además una ayuda para mi hijo. Está aprendiendo a compartir, a ayudar. Le encanta estar con ellos, jugar, conocer su cultura. Está siendo consciente de lo afortunado que somos al estar juntos, que hay muchas familias que por circunstancias no pueden. Todos estos valores tan humanos y tan necesarios son gracias a la experiencia de ser familia colaboradora, y con eso me quedo.

Autoras: Rebeca Sánchez y Miriam Núñez. RB Motril SAMU