La delegada municipal de Salud de Gelves, Alicia Oliveros, junto al personal del SAS y SAMU

En acción para llevar la vacuna a grandes dependientes

Gelves ha comenzado en marzo una campaña de vacunación a domicilio para las personas grandes dependientes de la localidad. La acción ha sido posible gracias a la coordinación del Ayuntamiento de Gelves (Sevilla) y la colaboración de la Escuela de Emergencias SAMU, que ha puesto a disposición del Consistorio una ambulancia y un técnico en emergencias sanitarias para que la enfermera del centro de salud dependiente del SAS (Servicio Andaluz de Salud) encargada de realizar esta tarea pueda llegar a todos los domicilios.

El Ayuntamiento, que agradece la colaboración de SAMU, ha querido así agilizar el proceso para que estas personas no sufrieran más retraso en recibir sus dosis por parte del Servicio Andaluz de Salud, al ser de alto riesgo por sus dolencias, enfermedades, edad o limitaciones físicas, entre otros aspectos, según informan desde el Ayuntamiento de Gelves. La campaña arrancó el 19 de marzo a las nueve de la mañana y, durante dos jornadas, se visitaron más de 40 domicilios.

La semana anterior recibieron sus dosis los agentes de la Policía Local de Gelves, sumándose así a los colectivos prioritarios para vacunación marcados por las autoridades sanitarias andaluzas. Anteriormente, ya habían sido vacunados el personal de ayuda a domicilio y dependencia, personal docente y de apoyo de los centros educativos, y personal sanitario del centro de salud.

La vacunación avanza en Andalucía y, actualmente, las vacunas de ARNm, Pfizer y Moderna, además de las dosis de AstraZeneca recuperadas tras la aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento, son las que se encuentran bajo administración.

Andalucía ya ha superado el millón de dosis utilizadas de la vacuna frente al coronavirus (1.336.900), al mismo tiempo que crece el número de personas inmunizadas por completo, que ya roza el medio millón de andaluces (489.979). En esta Comunidad, la edad es el principal factor para recibir la vacuna contra el Covid-19.

Los grupos de población se dividen fundamentalmente por la edad. Una vez aprobado el uso de la vacuna de AstraZeneca en personas de hasta 55 años, éste es el criterio primordial a la hora de crear la ‘cola’ de vacunación frente a la Covid.

Así, mientras se va acabando la vacunación con los grupos 1 (personas que se encuentran en residencias, centros de mayores o centros de día), 2 (personal sanitario y sociosanitario) y 3A (personal que no está en la primera línea pero que trabaja en centros y establecimientos sanitarios y sociosanitarios), se ha empezado a suministrar las vacunas de ARNm, Pfizer y Moderna a las personas del grupo 4, grandes dependientes, y el grupo 5, personas mayores de 80 años.

A continuación, y siempre en función de las dosis recibidas, se seguirá con la vacunación del grupo 5B, correspondiente a la edad comprendida entre los 70 y los 73 años, y después el grupo 5C, personas de 60 a 69 años. Una vez terminado todo el grupo 5, se procederá al grupo 7, que corresponde a las personas menores de 60 años con patologías de alto riesgo.

Carla Vanesa González, médico de SAMU Wellness

Carla V. González, médico de SAMU Wellness: «Es muy difícil enfrentarte a la muerte y no poder hacer nada»

Carla V. González (1992, Caracas, Venezuela) trabaja desde 2019 como médico general en la clínica de salud mental SAMU Wellness, labor que compagina con el traslado de pacientes críticos en Málaga. A raíz de la pandemia del Covid-19, ha participado en diferentes dispositivos de SAMU, el último en el Campo de Gibraltar.

—¿Cómo acaba una médico venezolana como usted en Sevilla?
—Me formé como médico cirujano en la Universidad Central de Venezuela en Caracas, graduándome en 2016. Luego, trabajé durante un año como médico rural en las comunidades más desfavorecidas y con menos acceso a la asistencia sanitaria de Caracas. La difícil situación y las malas condiciones en las que se vive en mi país me hicieron emigrar. Elegí España por el idioma y la formación que aquí podía tener, principalmente.

—¿Cómo empezó a trabajar en SAMU?
—En febrero de 2019, buscando trabajo, fui a Escuela SAMU, donde me informaron de que buscaban un médico general para la clínica SAMU Wellness, así que me puse en contacto con el doctor Álvarez Leiva, quien me entrevistó. En este último año con SAMU también he trabajado en diversos dispositivos haciendo frente a la pandemia. En marzo de 2020, formé parte de la medicalización de la Residencia del Tiempo Libre El Burgo, en la Línea de la Concepción (Cádiz), donde atendimos a personas con Covid-19. Y, recientemente, he participado en el último dispositivo que SAMU ha activado, en el Campo de Gibraltar.

—¿Por qué decidió participar en este último dispositivo frente al Covid-19?
—Sabíamos que la tercera ola de esta pandemia llegaría y que, una vez más, afectaría a nuestros abuelos, así que no me extrañó cuando me llamaron. Yo tenía experiencia, hacía menos de un año que había estado en La Línea. Recordé lo difícil que fue para los mayores estar lejos de sus familias, sufriendo la enfermedad. Sabía que no podía quedarme en casa sin hacer nada, sentía que tenía que ir. El dispositivo estuvo activo un mes, desde el 18 de enero hasta el 21 de febrero.

—¿Cuál fue su papel en este dispositivo?
—En primera instancia, hacer una primera evaluación de cada una de las residencias que atendimos, su estructura, conocer el número de contagiados, el estado de salud de los mismos, las medidas de bioseguridad de las que disponían estos centros y su gestión de residuos, algo muy importantes en estos casos, además de analizar las necesidades de recursos humanos y materiales. A partir de esa evaluación, brindar asistencia junto con enfermería, auxiliares y técnicos en emergencias sanitarias a todos los residentes.

—¿A cuántas residencias prestasteis asistencia?
—A cuatro. La residencia de mayores de Nuestra Señora del Rosario en Los Barrios, la residencia de Vitalia en San García (Algeciras), una tercera residencia en San Roque y el centro El Palmeral de La Línea de la Concepción.

—¿Cómo fueron los primeros días?
—Los primero días fueron los más duros. No sabíamos qué nos íbamos a encontrar y en algunas residencias reinaba el caos y el agotamiento físico y mental del personal, algo comprensible ante el auge de contagios en un corto periodo de tiempo.

—¿Cuáles fueron las mayores dificultades a las que os enfrentasteis?
—Cuando estudias en la universidad, te forman en prevención de la salud, en diagnóstico, manejo y control de enfermedades agudas y crónicas, además de en cuidados paliativos al final de la vida. Creo que esto último es lo más difícil. Este año me he tenido que enfrentar muchas veces directamente a la muerte, sin poder hacer nada por el paciente, sólo ayudarle a bien morir. Esto ha sido lo más fuerte que he vivido.

—¿Ha tenido o tiene miedo a contagiarse en el trabajo?
—Me daba más miedo contagiarme al comienzo de todo, cuando aún no sabíamos todas las maneras posibles de contagio. Hoy, gracias a la formación continua en bioseguridad que recibimos en SAMU, ese miedo ha disminuido. Como ejemplo de ello, tenemos la menor tasa de bajas laborales por contagios en personal.

—¿Qué lecciones ha aprendido de esta experiencia?
—Esta experiencia me ha enseñado a que, al salir de mi zona de confort, puedo adaptarme ante situaciones de crisis, dar lo mejor de mí, trabajar en equipo y de esta manera ayudar a quienes más lo necesitan. Me ha aportado satisfacción al ver que, cuando trabajas con compañeros con una gran calidad humana y profesional, que tienen tu misma visión, tus mismas ganas de aportar un grano de arena ante una situación tan crítica, el trabajo no se hace trabajo sino vocación.

Reconocimiento de San Juan a SAMU

San Juan reconoce el papel de SAMU en la primera línea

El Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache (Sevilla) celebró el 26 de febrero el Día de Andalucía con la entrega del tradicional galardón al Sanjuanero del año. En esta edición, en la que no hubo festejos, ni actos culturales ni actuaciones debido al Covid-19, el Consistorio quiso homenajear a todos aquellos colectivos, entidades y organizaciones que han estado en primera línea durante la pandemia del coronavirus y han luchado para frenar su expansión, entre ellas SAMU.

El galardón de Sanjuanero 2020 ha sido para Protección Civil, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil y Centro de Salud, con una mención especial para el equipo de desinfección del Ayuntamiento coordinado por Miguel Ángel Loma y un reconocimiento para numerosos colectivos ciudadanos, todos ellos implicados en la lucha contra la pandemia, entre los que se encuentra SAMU.

“Este año hemos querido homenajear a colectivos ciudadanos que sumaron sus esfuerzos, de manera altruista y anónima para ayudar al pueblo a salir adelante durante los peores momentos de la pandemia. Esta crisis sanitaria ha demostrado una vez más el lado más humano y solidario de los sanjuaneros. Han sido muchos colectivos y ciudadanos los que se han volcado en ayudar a los demás, a los más vulnerables, a los que necesitaban de nuestra ayuda”, manifestó la secretaria del Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache durante el acto, celebrado al aire libre, a las puertas del Consistorio.

Entre los cerca de 40 colectivos homenajeados se encontraba SAMU, que durante la primera ola logró levantar en un tiempo récord, por encargo de la Junta de Andalucía, un centro asistencial en el Hotel Ilunion Alcora Sevilla, en San Juan de Aznalfarache, con cinco salas medicalizadas, boxes de cuidados intensivos y habitaciones preparadas para el descanso del propio personal sanitario.

Este dispositivo dirigido a ancianos afectados por coronavirus y procedentes de diferentes residencias de mayores de la provincia de Sevilla estuvo activo durante más de un mes. SAMU se volcó en una de sus misiones más complejas y emotivas, en la que participaron 109 profesionales y se registraron 64 altas.

Valme López, adjunta a dirección general de SAMU, fue la encargada de recoger el diploma honorífico concedido por el Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache en nombre de la organización.

Entre el resto de colectivos reconocidos destacan asociaciones locales y entidades sociales, comunidades educativas, hermandades, militares, bomberos del Aljarafe, el Hotel Ilunion Alcora, voluntarios de San Juan de Aznalfarache, taxistas y trabajadores de comercios esenciales, entre otros.

Medalla de Andalucía de Gelves.

Gelves entrega a SAMU la Medalla de Andalucía por su labor en la pandemia

El Ayuntamiento de Gelves (Sevilla) ha reconocido públicamente la labor de SAMU durante la pandemia de Covid-19 y ha otorgado a la entidad una de las 14 Medallas de Andalucía que este año ha entregado con motivo del 28-F a personas o entidades que colaboraron desinteresadamente con el Consistorio gelveño durante los meses más críticos de 2020.

Este año, el Ayuntamiento de Gelves ha conmemorado el Día de Andalucía rindiendo un homenaje a sectores de la localidad que han mostrado su entrega y solidaridad durante la actual pandemia. Por este motivo, el domingo 28 de febrero, el Consistorio gelveño presentó durante un acto institucional, que se celebró en el Teatro Municipal María José Jaramillo Ramírez, una mención especial a todas estas entidades en forma de un pergamino en el que se enumeran todos los sectores homenajeados y que se colocará los próximos días en la Casa Consistorial con el objetivo de que su labor se recuerde en el tiempo.

Estos colectivos son servicios de dependencia; personal sanitario; comercio local; servicio de limpieza y desinfección; servicio de ayuda a domicilio; atención y comunicación a la ciudadanía; hostelería; trabajadores autónomos; empresas y profesionales; policía local y cuerpos de seguridad; sector educativo; servicios sociales; ONGs; movimientos solidarios y de colaboración altruista; ejemplo individual y sectores poblacionales como la infancia y la tercera edad. “En definitiva, a todas las personas y sectores que han aportado y sumado para mejorar la situación en nuestro entorno”, señalaron desde el Ayuntamiento.

Además, en este tradicional acto institucional por el Día de Andalucía, el Ayuntamiento quiso dedicar los homenajes de esta edición a la conciencia social, entrega y solidaridad. Para ello, otorgó 14 Medallas de Andalucía y una Bandera de Andalucía. Las medallas se entregaron a 14 personas o entidades que colaboraron con el Consistorio durante los primeros meses de la pandemia, aportando todo tipo de productos y servicios que ayudaron a sobrellevar la situación.

Estas entidades son SAMU; Corazones Solidarios; OrtoAljarafe; RPG Net; Cáritas Parroquial de Gelves; Antonio Jiménez Velázquez; El Garaje de Gelves; Gelves Teje; Consejo Infantil Municipal; Tono Hípica; Manuel Jiménez Gómez (Chiqui); Ciro Melguizo; Danigraf y Gelves se mueve en Casa.

Juan González de Escalada, director del área de Emergencias de SAMU y de Escuela SAMU, cuyas instalaciones se encuentran en Gelves, fue el encargado de recibir la medalla en nombre de SAMU en el acto institucional celebrado en el Consistorio.
La Bandera de Andalucía que otorgó este año el Ayuntamiento de Gelves recayó en Juan de Dios Corrales Gálvez, quien fuera párroco de la localidad durante más de 50 años, por su perfil solidario y una trayectoria vital dedicada a los vecinos del municipio de Gelves.

Vacunas covid-19 SAMU

Plan de vacunación: El principio del fin del Covid-19

La mayor campaña de vacunación de la historia ha comenzado y SAMU ya forma parte de ella. El proceso de inmunización contra la Covid-19, que se inició a principios de diciembre en Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y China, está en marcha en toda Europa y en la mayoría de países más ricos. La primera vacuna se administró en España el 27 diciembre y, pocos días después, ya pudieron beneficiarse de ella los primeros usuarios de Fundación SAMU.

La Residencia San Sebastián de Cantillana (Sevilla) fue el primer recurso de Fundación SAMU en recibir las esperadas vacunas. Usuarios y trabajadores del centro recibieron la primera dosis de esta vacuna el 7 de enero, como si de un regalo de Reyes se tratase. Cinco días después, el 12 de enero, fue el turno de la Residencia Santa Ana de Sevilla, el Alojamiento tutelado El Alfar de Gijón (Asturias) y la Residencia El Sauzal, en Tenerife. Un día después, el 13 de enero, las vacunas llegaron a la Residencia Santa Teresa de Villafranca de los Caballeros (Toledo).

Todos estos recursos residenciales están especializados en la atención a personas con discapacidad intelectual con o sin trastorno de conducta y forman parte de la primera fase del plan de vacunación nacional, en el que se incluyen sanitarios y residencias de mayores.
Así, en el área de Discapacidad de SAMU ya han recibido la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 un total de 170 usuarios y 215 trabajadores. La segunda dosis se administrará 21 días después de la primera, por lo que los usuarios y trabajadores de la Residencia San Sebastián serán los primeros en completar este proceso el 28 de enero.

“Ningún usuario o trabajador ha tenido una reacción adversa a la vacuna. No se ha producido nada significativo. Puntualmente, una persona ha padecido un leve dolor de cabeza y, de manera generalizada, tanto trabajadores como usuarios han sufrido cierta molestia en la zona del pinchazo, algo que ya sabíamos que podía ocurrir, pero nada grave”, aclara María José Tinoco, directora del área de Discapacidad de SAMU. “Para nosotros, la vacuna significa la posibilidad de poder normalizar en un futuro cercano la vida de los usuarios y trabajadores tras estos duros meses de pandemia, y poder darle oxígeno a las relaciones afectivas entre usuarios y familiares”, continúa Tinoco.

Durante la campaña de vacunación, SAMU ha limitado nuevamente las visitas de familiares, siguiendo las indicaciones de algunos gobiernos autonómicos. “Comunidades como Andalucía han suspendido las visitas de familiares a residencias tras la administración de la primera dosis de la vacuna, poniendo a todos los usuarios en cuarentena. En otras comunidades, han dejado la decisión a la dirección de los centros, y nosotros hemos decidido limitar el horario de visitas en todos nuestros recursos como medida de precaución”, comenta María José Tinoco.

La directora del área de Discapacidad de SAMU reconoce el buen comportamiento de los usuarios durante esta pandemia. “Ellos son los que más están sorprendiendo durante esta crisis porque están haciendo un esfuerzo inconmensurable por colaborar y confiar en el criterio de la dirección de los centros. Puntualmente, sí ha habido alguna persona que no ha entendido la situación por la que estamos atravesando, pero, en general, su comportamiento es excelente y han logrado acostumbrarse a esta nueva rutina”.

Para poder hacer frente a las limitaciones en las relaciones afectivas con los familiares, desde Fundación SAMU se han reforzado los mecanismos de comunicación y se han buscado alternativas como videoconferencias o mayor uso de las redes sociales y otras aplicaciones móviles.

El único recurso del área de Discapacidad de SAMU al que aún no han llegado las vacunas del Covid-19 es la Unidad de Estancia Diurna (UED) San Lucas de Sevilla, ya que sus usuarios disfrutan de un régimen abierto y conviven con sus familiares. No es un centro residencial, por lo que no entra en la primera fase del plan de vacunación. No obstante, según confirma Tinoco, la vacuna llegara pronto a la UED San Lucas, previsiblemente en marzo.

Cuando empezó la pandemia había un objetivo principal para todos los países del mundo: aplanar la curva de contagios. Con la llegada de la vacuna, la meta es acelerar la curva de la vacunación para inmunizar a millones de personas en tiempo récord: un desafío logístico y médico nunca antes realizado a escala mundial.

Covid-19 Campo de Gibraltar SAMU

Campo de Gibraltar: Máxima presión en la primera línea contra el virus

Tras conocerse la detección de una nueva variante del coronavirus en Reino Unido en diciembre, los datos de contagios en el Campo de Gibraltar no han dejado de subir, con la Línea de la Concepción como punto negro de la comarca. Pero ha sido a partir de enero, con la explosión de la tercera ola, cuando el virus se ha expandido con fuerza por todos sus municipios. En los primeros 20 días de 2021, se notificaron unos 5.000 nuevos contagios en el Campo de Gibraltar.

Ante esta situación, un equipo de 25 profesionales de SAMU, entre médicos, enfermeros, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, técnicos en emergencias sanitarias y técnicos de bioseguridad, se desplazó el 18 de enero hasta el Campo de Gibraltar con el objetivo de prestar asistencia sanitaria en residencias de mayores de esta comarca.

Entre las labores de este equipo destacan la evaluación, seguimiento y establecimiento de tratamiento (por parte del equipo médico y de enfermería) de los pacientes positivos en Covid-19 de las residencias de mayores de Nuestra Señora del Rosario en Los Barrios, la residencia de Vitalia en San García (Algeciras), una tercera residencia en San Roque y el centro El Palmeral de La Línea de la Concepción.

“Trabajamos con unidades medicalizadas móviles. Cuando llegamos a una residencia, valoramos su situación y el estado de los pacientes positivos. Una vez valorados, y en función de su evolución, se prescriben las pautas de tratamiento y cuidados. Este procedimiento se repite en todos los centros que visitamos. Además, en cada residencia se queda de manera fija un equipo de SAMU formado por un enfermero, un auxiliar y un técnico de bioseguridad para el seguimiento de los pacientes. Este equipo está conectado permanentemente y de manera telemática con el puesto médico de SAMU instaurado en el Campo de Gibraltar”, explica la directora del Área Hospitalaria de SAMU,  Maribel Álvarez, responsable, además, de este dispositivo desde Sevilla.

Otras de las funciones del equipo de SAMU son evaluar la sectorización de las residencias que se visitan y, en caso necesario, sectorizar; verificar que el personal que trabaja en el centro maneja el equipo de protección individual de manera correcta; controlar que se realizan los circuitos de seguridad con zonas rojas, amarillas y verdes; y controlar y verificar la correcta eliminación de los residuos. Para reforzar estas medidas, también se ha puesto en marcha un curso de formación a través de la plataforma Moddle de Bioseguridad Básica para todos los profesiones que trabajan en estas residencias de mayores.

Desde que comenzó la pandemia, SAMU ha llevado a cabo numerosas acciones con el objetivo de frenar la expansión del virus. El primero de estos dispositivos fue la medicalización, por orden de la Junta de Andalucía, del Hotel Ilunion Alcora Sevilla, en San Juan de Aznalfarache, donde fueron trasladados pacientes positivos procedentes de residencias de mayores de la provincia de Sevilla. En este dispositivo participaron 109 profesionales y se registraron 64 altas médicas. El equipo de SAMU montó en tiempo récord un centro asistencial con cinco salas medicalizadas, boxes de cuidados intensivos y habitaciones habilitadas para el descanso del propio personal sanitario.

Además de esta acción, SAMU también intervino en la medicalización de la Residencia del Tiempo Libre El Burgo, en La Línea (Cádiz), donde fueron trasladados los ancianos de una residencia de Villamanrique (Cádiz); el traslado de pacientes críticos con Covid-19 en la Comunidad de Madrid; y la asistencia a pacientes y formación a profesionales en El Salvador, además de impartir numerosos cursos de bioseguridad.

Editorial SAMU Diciembre 2020

El año en el que hicimos cosas extraordinarias

Queridos compañeros:

Cuando suenan los últimos valses de 2020 todos tenemos la tentación de gritar: “¡Por favor, que acabe ya!”. Ha sido un año en el que hemos sufrido y llorado, quizá el peor en décadas. Hemos penado por los 55.000 compatriotas fallecidos sin despedida; hemos pasado miedo por tantos que han perdido su sustento; hemos rezado por todos los enfermos que hoy están con nosotros de milagro; hemos redescubierto la importancia de que nuestros familiares y allegados estuvieran sanos. Ha sido un año en el que nos ha tocado ser fuertes y resistir, haciendo de la necesidad, una virtud. Hemos tenido que trabajar en condiciones imposibles porque nuestro trabajo, además, es sanar y cuidar a los demás. Nadie ha entrado a mi despacho a quejarse, al contrario, la disposición ha sido óptima.

A pesar de las fatigas, también ha sido un año en el que nos hemos sorprendido a nosotros mismos “saliendo a la contra”. Con la sorpresa de la primera ola, nos llamaron para medicalizar hoteles y organizar albergues municipales de emergencia. Este verano un equipo de médicos, enfermeros y sanitarios de SAMU estuvo ayudando a la población de El Salvador. Hoy, mientras escribo estas líneas, nuestros compañeros están desplegados en la isla de Gran Canaria atendiendo la llegada de inmigrantes adultos y adolescentes, personas que han atravesado el mar en cayuco buscando una vida mejor. “Siempre a tu lado” es la frase que resume esta disponibilidad permanente de servicio a los
demás. Nuestro privilegio es que nuestro trabajo consista en ayudar a personas que necesitan sanar, mejorar su autonomía o emprender una vida mejor. Eso nos convierte en una gran fuerza del bien.

Para ninguno de nosotros ha sido fácil, pero a pesar del miedo nos hemos crecido y lo hemos dado todo por los demás. Hemos cuidado de nuestras familias y hemos cumplido con nuestras obligaciones de manera brillante. Cada uno de vosotros ha dado ejemplo de entereza y de entrega, sin mirar el reloj, sin preguntar “¿cuándo se termina esto?”. Hemos pasado malos tiempos, claro, pero también hemos descubierto la abnegación, la generosidad, la canción Resistiré, los balcones alegres y engalanados. Sobre todo, éste ha sido el año en el que se ha brillado como sociedad, el de las mil historias bonitas, el de dar sin esperar recibir. Sin la pandemia, 2020 quizá habría sido un año más (¿quién se acuerda de lo que hizo en 2015?). Sin embargo, a pesar de todo, 2020 ha sido el año en el que hicimos cosas extraordinarias, el año que no olvidaremos nunca.

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!

Carlos González de Escalada. Director general de SAMU

Dr. Carlos Álvarez Leiva

Dr. Carlos Álvarez Leiva, presidente de Fundación SAMU: «La muerte en soledad, eso es el Covid»

Hace casi 40 años, el doctor Carlos Álvarez Leiva (Berrocal, Huelva, 1946) tuvo una visión de futuro que convirtió en un proyecto de vida: SAMU. Álvarez Leiva introdujo en España la primera UVI móvil y, con ella, la medicina prehospitalaria y de emergencias, creando una escuela y una filosofía de trabajo que hoy pervive.

Coronel médico y veterano en mil catástrofes, Carlos Álvarez Leiva tiene esa mezcla de autoridad y cercanía, de seriedad y retranca, de sequedad y amabilidad. Uno de sus primeros destinos como militar fue el Sahara, donde vivió la Marcha Verde. También estuvo en la Nicaragua sandinista en los tiempos más que difíciles de la guerra de la Contra. Bosnia-Herzegovina, Mozambique, Irán, Filipinas, Haití…. La lista es larga.

Desde que el Covid-19 llegó a Europa, el doctor Álvarez Leiva (o ‘El Jefe’, como le llama su equipo) se ha implicado activamente a través de comunicados, artículos especializados, despliegues de dispositivos sanitarios, asesoramientos externos y atención directa a pacientes solitarios. La crisis del coronavirus la vive como un ejercicio de entrenamiento sostenido en gestión de crisis.

–En sus primeras reflexiones sobre el Covid-19 decía que se trataba de una crisis temporal. ¿Sigue pensando lo mismo?
—Mi visión de la pandemia ha variado mucho desde marzo y ha pasado del escepticismo a la consternación, y hoy al dolor por la muerte de mi fraternal amigo, mi discípulo, mi maestro, Gabi del Castillo.

—¿Cuál es su opinión sobre la gestión llevada a cabo?
—La gestión está siendo muy compleja y, en cualquier caso, parte de nuestra clase política muestra una notable incapacidad para estar a la altura del problema.

–En su opinión, ¿qué se está haciendo mal?
—Yo siempre digo que es mejor uno que mande mal a dos que manden bien, pero es que en esta crisis no sólo es que no mande uno, es que mandan 300. En mi opinión, es el Gobierno quien tiene la responsabilidad de gestión de la crisis y no puede transferirla a nadie. Ahora mismo esto es un galimatías. La población está confusa porque vivimos en un maremágnum de medias verdades e incertidumbres retroalimentadas.

–¿Cuáles son nuestras armas ante este enemigo?
—La única arma que tenemos es la reclusión pero hasta en eso no hay criterios claros. No son tiempos de consenso. Son tiempos de decisiones, no siempre bien comprendidas. En una situación crítica y caótica, el consenso es un lujo inadmisible. Aquí hay ordeno, mando y control. Estamos hablando de defender la vida de las personas. Buscar consenso en cada comunidad, en cada municipio, en cada provincia es un disparate.

—¿Es ésta la situación más crítica que ha vivido desde un punto de vista sanitario?
—Para mí, sí. He vivido crisis más agudas en el tiempo. Es decir, he vivido la guerra. He estado en Mozambique y en otros 40.000 sitios, pero son crisis muy agudas, que entran y salen, no se cronifican y eran tratables. Aquí no hay tratamiento. Ese es el gran drama del Covid, que no existe tratamiento, es absolutamente impredecible, no se sabe a quién y por qué afecta a unas personas sí y a otras no. La muerte en soledad, eso es el Covid.

–En primavera ya se hablaba de que iba a haber una segunda ola en octubre, ¿cómo es posible que estemos en la misma situación otra vez?
—Porque estamos ante un enemigo muy poderoso. Hemos sufrido un tsunami del que no nos hemos podido reponer aún. Sí es cierto que en esta segunda ola estamos más equipados pero sigue sin existir un tratamiento efectivo. Los pacientes que ingresan en UCI mantienen unos altísimos índices de mortalidad.

—¿Cómo debemos actuar?
—Ahora mismo todo el mundo está dispuesto a hacer lo que le digan. Puede haber inconformistas, son los menos y forman parte de la vida misma. Ahora la sociedad está entregada. Dígame solo lo que tengo que hacer, pero que me lo diga una sola voz, una sola persona. Un mensaje único y universal.

–¿Seguiremos en la misma situación hasta que haya una vacuna?
—La vacuna tiene que llegar. ¿Cuándo? No lo sé. Es verdad que se está haciendo un esfuerzo titánico y global. Las marcas juegan con el porcentaje de inmunidad y con las facilidades para su transporte y distribución. El 2022 será definitivo en esta materia.

–¿Cree que habrá una tercera ola?
—Sí, esto es un lomo de dromedario. Van a existir varias olas hasta que haya una vacuna eficaz, pero cada ola nos debe coger mejor preparados. Los profesionales siguen trabajando intensamente en la búsqueda de soluciones terapéuticas y tarde o temprano ese esfuerzo va a dar su fruto.

–¿Qué nos está enseñando esta pandemia?
—Que lo imposible ocurre y sólo el que se prepara para ello sobrevive.

–¿Defiende la llamada medicina de guerra?
—Totalmente. La medicina de guerra es un conjunto de procedimientos asistenciales que tiene como objetivo salvar el mayor número de víctimas con el mínimo de recursos existente, empleándolos con criterios de selección. He echado de menos un mando centralizado y verdaderamente único que, desde su máxima autoridad, hubiera establecido esta selección con rigor y valentía, y no haberle dejado esa responsabilidad a los sanitarios que, cuando se han visto obligados a hacerlo, han sido denostados.

–Ese tipo de pensamiento ha sido muy criticado.
—Hablamos de guerra porque estamos ante un enemigo que nos sorprende, que causa un gran número de muertos, del que no podemos defendernos y solo aseguramos la supervivencia si nos escondemos y recluimos, esperando que sea él mismo el que se desgaste. Un sistema sanitario colapsado, angustia colectiva y un daño económico, social y familiar, estos son factores típicos de una guerra.

–¿Podríamos hacer más?
—Para mí, el gran ausente ha sido la Sanidad Militar. Su ausencia en el escenario de la pandemia me ha parecido sorprendente, máxime cuando personalmente he vivido por y para ella. Esta pregunta nos la hacemos muchos ciudadanos que hemos visto cómo una medicina de guerra sólo la han llevado a cabo los médicos civiles.

–¿Podría haber participado el ejército más activamente en esta crisis?
—La operación Balmis ha sido ejemplar. El ejército ha participado en lo que le han pedido pero hoy, en España, el ejército escuece un poco. Tú sacas una unidad militar a la calle y provocas incomprensión social, porque vivimos en un momento en el que la sociedad está tremendamente polarizada, y eso tiene un precio. En Francia, Bélgica o en EEUU sacan a los militares a la calle ante un problema grave como éste, y no pasa nada. En España, en según qué escenarios, recurrir al ejército está muy mal visto y es políticamente incorrecto. Además, el Gobierno no se atreve.

–¿Recomienda un nuevo confinamiento?
—Sin ninguna duda. El confinamiento te permite ganar tiempo. Mejorar la inmunidad comunitaria, evaluar los resultados, orientar los esfuerzos. Sobrevivir, en definitiva.

–Nadie está a salvo del virus, ni siquiera unas monjas de clausura como las del convento de Santa Paula de Sevilla a las que SAMU asistió.
—Es cuestión de suerte. Monjas de clausura y todas contaminadas. ¿Por dónde ha entrado el virus? Cualquiera sabe. El panadero, el jardinero….

—SAMU ha participado en varios dispositivos sanitarios frente al Covid, como el del Hotel Alcora, en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), o la Residencia del Tiempo Libre de la Línea de la Concepción (Cádiz). ¿Cómo ha vivido esta experiencia?
—Lo primero es agradecer a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía que confiara en nosotros. En SAMU tenemos un personal de medicina, enfermería y de auxiliares que es modélico. Gente ilusionada, que trabaja con alegría, con rigor, con disciplina. En estos momentos es muy bueno tener una buena tecnología, pero es más importante humanizar lo que hagas. Por ejemplo, cuando estuvimos en el Hotel Alcora puse en marcha una unidad que se dedicó exclusivamente a la gestión de la angustia, y fue fantástico. Gestionamos la ansiedad que sufrían no solo los pacientes y familiares, también los profesionales. La gestión del estrés en este momento creo que es fundamental.

–La formación que se imparte en Escuela SAMU se basa en situaciones de crisis. Es como si SAMU siempre se hubiese estado preparando para algo así.
— SAMU ha creído siempre que podría producirse una crisis biológica y nos hemos formado para ello. Hemos sido los únicos capaces de preverlo, de entrenar personal y de tener equipamiento. Pero no creo que sea momento para la autocomplacencia, sería una falta de respeto. Es el momento de ser humildes y estar disponibles.

—SAMU también participó este verano en una misión internacional contra el coronavirus: El Salvador 2020.
—Aquel fue un trabajo excepcional en un momento muy difícil. Para mí, El Salvador tuvo el secreto del éxito de SAMU, que es hacer ver a todos nuestros profesionales que la carrera la gana el que es capaz de apretar en la curva. En la línea recta todos podemos apretar el acelerador, pero pisar más en la curva es de valiente, intrépido y ganador. Siempre le he inculcado a mis hijos y a mis profesionales que en los momentos complicados es cuando hay que estar y salir a por todas.

–¿Ha sido El Salvador la misión internacional más importante de SAMU?
—SAMU ha hecho muchas misiones en momentos muy complicados, pero sí puedo decir que ésta ha sido la más bonita y dulce, y la más reconocida desde el punto de vista de los medios. El Salvador ha significado la consolidación de un equipo nuevo y de una nueva generación de líderes de SAMU. Yo no he ido y me ha producido una gran alegría ver que la transición generacional está funcionando.

–¿Qué le motivó a crear SAMU hace casi 40 años?
—En aquella época había muchísima gente que se moría en accidentes de tráfico y no había asistencia en las carreteras. También muchas personas se morían en sus casas o de camino a los hospitales mientras les trasladaban en aquellos taxis o coches con los pañuelos blancos por la ventana. Yo estuve en París formándome en medicina de emergencias. Vi que en España no había nada de eso y me pareció un proyecto interesante implantar ese tipo de medicina en mi país. Empeñé mi familia, mis ahorros y todo mi tiempo, y fui capaz de compaginar mi vida militar con este proyecto personal.

—¿Qué supuso para SAMU el nacimiento del 061 en Andalucía, un servicio de emergencias público?
—Aunque hoy es nuestro principal cliente y somos todos muy amigos, a principios de los 90 la creación del 061 fue un gran palo para nosotros. SAMU estaba el primero en la lista para ser lo que hoy es el 061. De este servicio se iba a encargar una entidad privada y, con el decreto prácticamente firmado, alguien cambió de opinión y pensó que un servicio tan estratégico no podía llevarlo una empresa privada, y así surgió el 061, que se nutre de todas nuestras capacidades y profesionales. De hecho, muchos trabajadores del 061 se han formado con nosotros a través del Máster de Enfermería en Emergencias y Catástrofes. Ése es mi legado. Hoy somos servicios hermanos y la relación es inmejorable.

–SAMU ha experimentado un crecimiento enorme en los últimos años, con presencia en tres países y una plantilla de más de 1.800 trabajadores.
—Es cierto, pero sería injusto si no dijese que ese crecimiento exponencial es fruto de la segunda generación, de mis hijos y de los profesionales que me han acompañado incondicionalmente. No seré yo el portador de la vanagloria de esta explosión. Yo no me hubiera atrevido a hacer en este momento tantas cosas. Repito, este crecimiento es fruto del esfuerzo de la segunda generación. ¿Cuál ha sido mi papel? Orientar, escuchar, potenciar, reforzar sus decisiones, apoyarlas y poner en ellas mis mejores capacidades.

—Seguro que aún tiene mucho que decir.
—El otro día, a propósito de esta entrevista, le dije a mi hijo que yo estaba ya preparado para morir. He asegurado una doctrina y he transmitido una forma de trabajar que están funcionando. Hace un tiempo era imposible hacer algo en SAMU sin que pasara antes por mi mano, cada punto y cada coma. Ahora ya no. Todo funciona. Ahora estoy aquí en este despacho como un jarrón chino. Mi labor en la vida está hecha. Todo va a funcionar en mi ausencia y eso es muy grande, es muy tranquilizador. Creo que esta debería de ser la última entrevista de mi vida porque es el momento más feliz de mi vida. Después de esto, ya no tengo más que decir ni que hacer.

Bioseguridad Covid SAMU

Bioseguridad en las aulas

Fundación SAMU imparte un curso de bioseguridad frente al Covid-19 para todo su personal técnico de integración social que presta servicios al alumnado con necesidades especiales en los centros educativos públicos de Andalucía.

Estos 785 profesionales reciben formación en aspectos específicos sobre el Covid-19 y su gestión, tales como EPIS (equipos de protección individual) adaptados, análisis de la fragilidad, medidas de actuación en los centros o contenidos sobre educación y promoción de la salud.

El curso, de carácter telemático y con una duración de una semana, ha sido diseñado para este servicio por la Escuela SAMU a partir de la experiencia consolidada en décadas como referentes en formación para emergencias sanitarias y de la experiencia adquirida en los dispositivos Covid-19 que SAMU ha liderado dentro y fuera de España desde la declaración de pandemia, con un resultado de cero contagios entre el personal que ha participado en ellos.

Entre estos dispositivos Covid, SAMU ha llevado a cabo la medicalización de hoteles en Andalucía; el transporte de pacientes Covid-positivos desde las residencias de mayores de Andalucía y Madrid a los hospitales de emergencia; la formación en materia de bioseguridad para profesionales de la emergencia que acudían a los centros de mayores en la Comunidad de Madrid, así como otros dispositivos relacionados con el Covid en los ámbitos nacional e internacional, como la Misión de El Salvador.

Desde 2015, Fundación SAMU ofrece servicios en el ámbito educativo para la Junta de Andalucía a través de la Agencia Pública Andaluza de Educación. Uno de sus servicios es el de interpretación.

Convento Santa Paula Sevilla Covid-19

Las monjas de Santa Paula superan la Covid-19

El convento de Santa Paula de Sevilla está libre de Covid-19 gracias a la actuación altruista de SAMU. En septiembre, dos de las 19 religiosas de este convento presentaron síntomas sospechosos de coronavirus. Fue entonces cuando la Archidiócesis de Sevilla, a través del párroco Adrián Ríos, contactó con el presidente de Fundación SAMU, el doctor Carlos Álvarez Leiva.

Tras una primera valoración por parte de SAMU, 14 de las 19 monjas dieron positivo en coronavirus, aunque sólo dos presentaban síntomas. La edad media de las religiosas afectadas era de 66 años y el 71,4% tenía patologías crónicas. Un equipo de enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias de SAMU y SAMU Wellness fue el encargado de asistir a estas mujeres bajo la dirección del doctor Álvarez Leiva y la coordinación de la enfermera Maribel Álvarez. El dispositivo se activó el 18 de septiembre y finalizó el 27 de octubre, cuando las 16 religiosas que contrajeron el virus fueron dadas de alta y concluyeron los trabajos de desinfección (museo, claustro , zonas comunes…).

La priora del convento de clausura, Tiyama Irimpan, reconoce que ha sido “una cosa leve”. Lo que más anhelaban las jerónimas de este convento era “retomar la vida comunitaria” ya que, hasta que no fueron dadas de alta, “cada una permanecía en su celda confinada”. La priora agradece “profundamente” las muestras de cariño recibidas. “A cada instante, nos llamaban para saber cómo estábamos o qué necesitábamos. Ha sido un consuelo para nosotros que todos los sevillanos hayan seguido de cerca nuestra evolución”.

Además de prestar asistencia sanitaria, SAMU ha formado a las religiosas en materia de bioseguridad (uso correcto de la mascarilla, distancia de seguridad, cómo realizar turnos en el comedor…), así como en el manejo del pulsioxímetro para que pudieran informar telemáticamente al doctor Alvarez Leiva de la evolución diaria de la temperatura, saturación de oxígeno y empeoramiento de síntomas de las afectadas. También se le ha proporcionado material para el control de las constantes vitales y una bombona de oxígeno que requería una de las hermanas afectadas.