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“Éste trabajo es duro y lento, pero con ganas se consigue”, Irene García, Responsable del Programa de Alta Intensidad de Motril

La educadora Irene García (Granada, 1977), licenciada en Psicología por la Universidad de Granada, es desde enero la responsable del programa de emancipación para jóvenes de 18 años sin recursos que SAMU gestiona en Motril.

—¿Desde cuándo está en funcionamiento el Programa de Alta Intensidad (PAI) en Motril (Granada)?

—Tal como lo conocemos hoy, desde el pasado mes de enero. El recurso ya funcionaba antes, pero hace seis meses, SAMU firmó un contrato con la Junta de Andalucía y el programa pasó a obtener subvención por parte del Fondo Social Europeo.

—¿Qué es exactamente un PAI?
—Es un programa de mayoría de edad o emancipación, dirigido a aquellos chicos y chicas que han estado tutelados y en centros de protección o de acogida de la Junta de Andalucía y que ya han cumplido los 18 años. Hay pocos recursos de este tipo y con pocas plazas, por eso sólo se deriva a los jóvenes que han tenido una trayectoria y una evolución positiva y que han demostrado un compromiso. Otro de los requisitos para acceder a este programa, de hecho el más importante de todos, es que estos chicos no cuenten con ningún tipo de apoyo social, familiar o económico. Es un recurso de emancipación para jóvenes que no tienen otro tipo de oportunidad.

—¿Ésta es la primera vez que trabaja con jóvenes?
—No, yo tengo un perfil de educadora, y antes de trabajar en SAMU estuve muchos años en un centro de internamiento de menores con medidas judiciales y un recurso social medio abierto dirigido a jóvenes también con medidas judiciales por violencia familiar.

—¿Cuántos jóvenes se benefician actualmente del PAI de Motril?
—El recurso tiene 4 plazas y estamos completos ahora mismo. Los cuatros chicos son extranjeros y estarán con nosotros aproximadamente un año.

—¿Cómo les ayudáis?
—Éste no es un piso tutelado, más bien es un piso de estudiantes. Les ayudamos a ser independientes y autónomos. Les acompañamos, les asesoramos y les hacemos un seguimiento. Les ayudamos a mejorar sus competencias laborales, a obtener una experiencia prelaboral y a contactar con empresas. El objetivo es ayudarles a buscar unas prácticas laborales en una empresa y que tengan posibilidad de quedarse luego, que no les mareen, prácticas con posibilidades reales de inserción laboral.

—¿Las dificultades a las que se enfrentan son mayores cuando se trata de jóvenes extranjeros?
—Sí, nos encontramos con más dificultades cuando son de otros países. Los trámites para legalizar su situación son lentos y pueden complicarse. A ellos les frustra mucho esto porque llegan a España con la idea de que aquí todo se consigue mucho más rápido. Y cuando pierden la paciencia, llega la frustración y la ira, aspectos que tenemos que trabajar con ellos. Hay que tener en cuenta que muchos ya vienen con experiencias muy duras a pesar de su juventud. El trabajo aquí es duro y lento pero con ganas se consigue.

—¿Qué supone para usted este trabajo?
—Es un reto, tocas muchos palos, muchas áreas y la evolución es lenta, pero cada pasito que consigues es una gran alegría. En este trabajo, con pequeños resultados que obtengas, consigues muchas cosas. La situación que viven estos jóvenes es muy dura y, por desgracia, la sociedad permanece de espalda a esta realidad.

—¿Cómo han evolucionado los cuatro jóvenes del PAI de Motril en estos seis meses?
—Estamos muy contentos con los resultados que hemos conseguido. Tres de ellos están haciendo prácticas laborales. Uno de ellos en un comercio familiar de tapicería y toldos, otro en un almacén hortofrutícola, y el tercero en la hostelería. El cuarto chico está estudiando el grado de Técnico en Emergencias Sanitarias. Son muy responsables y estamos muy orgullosos de ellos.

Escuela SAMU

Lecciones a 12º bajo cero

Como cada invierno, el Máster de Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria de SAMU y la Universidad de Sevilla ha celebrado su tradicional acampada de supervivencia y rescate en alta montaña en Sierra Nevada (Granada). En esta edición han participado 36 personas, entre instructores y alumnos del máster de enfermería y del curso de Técnico en Emergencias Sanitarias de la Escuela SAMU.

El primer día viajó a Granada un primer grupo a modo de avanzadilla, que fue el encargado de desplegar el campamento y realiza el montaje del mismo. Este equipo estaba formado por once alumnos y cuatro instructores que habían formado parte del llamado Gabinete de Crisis, responsable de la organización de la acampada.

Una vez en el campamento todos los participantes, comenzaron las diferentes actividades. Así, durante tres días, los alumnos aprendieron a realizar rescates bajo unas condiciones climatológicas adversas, a andar por la nieve, a realizar autodetenciones con crampones y piolets, y rescates con camillas en alta montaña, además de subir al Veleta. La empresa Nevadensis fue la encargada de desarrollar los talleres programados.

“Los alumnos han regresado muy contentos de esta experiencia. Decían que habían conocido partes de ellos mismos que nunca habían desarrollado antes, ya que nos hizo muchísimo frío durante los tres días que estuvimos en Sierra Nevada. Por la noche alcanzamos temperaturas en torno a los doce grados bajo cero. Los alumnos descubrieron un espíritu de supervivencia que decían que nunca antes habían sido capaces de sacar”, explica Saray Toro, instructora enfermera de la Escuela SAMU.

Unas 15 personas subieron al Veleta, mientras que otro grupo se encargaba de recoger el campamento. “Subir es muy duro, sobre todo porque al andar la nieve te llega hasta la rodilla, además de la falta de oxígeno cuando llegas arriba. Es un esfuerzo más mental que físico. Durante la ascensión vas luchando contigo mismo y con el cansancio acumulado tras tres días de acampada. Tienes que echarle mucho coraje, pero más de cabeza, para conseguir subir”, continúa Saray Toro. “Y cuando llegas a la cima, todo ha merecido la pena. Las vistas son impresionantes. Se ve Jaén, Málaga, se ve todo. Es una gran experiencia”.

Todos los participantes, alumnos y profesores, duermen divididos en dos tiendas neumáticas hinchables grandes. A los alumnos se les recomienda que lleven sacos de dormir en el que la temperatura de confort esté entre los 5 y los 10 grados bajo cero, además de ropa de abrigo impermeable y que no resbale. “La ropa de nieve resbala, por eso se recomienda evitar este tipo de prendas, por si se produce una caída, que no se deslice por la nieve”, aclara la instructora.

Toro destaca la participación de los alumnos y cómo se involucraron. “Esto es muy importante en el desarrollo de una acampada de estas características. Si los alumnos no se involucran, la acampada no sale, ya que tiene mucho despliegue logístico. Es una actividad que se celebra a 400 kilómetros de nuestra escuela. Lo que llevemos es lo que tenemos”, comenta la enfermera, que reconoce que este tipo de actividad comienza a prepararse un mes antes de su celebración. “Los alumnos han participado muy bien y por eso ha salido todo perfecto”.

Despliegue Logístico de Rescate en Alta Montaña

¿Serías capaz de construir un iglú y resguardarte en él?

¿Cuándo fue la última vez que pasaste la noche en un iglú? En nuestra Escuela de Emergencias SAMU todo es posible, incluso construir tu propio iglú y resguardarte en él.

Si te interesa el rescate en alta montaña, te ofrecemos un curso especializado en Despliegue Logístico en Alta Montaña, donde obtendrás los conocimientos y actitudes necesarios para desplegar y mantener un campamento, así como para realizar rescates bajo unas condiciones climatológicas extremas.

Este curso se enmarca dentro del Máster de Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria de SAMU y la Universidad de Sevilla y participan médicos, enfermeros y Técnicos de Emergencias Sanitarias, pero está abierto a otros alumnos de la Escuela, así como a cualquier persona interesada en las emergencias, sea profesional sanitario o no, como bomberos, policías, personal de protección civil o personal militar, entre otros.

Entre los objetivos de este curso, que se desarrollará del 6 al 9 de febrero en Sierra Nevada (Granada), destacan conocer los riesgos derivados del trabajo en climatología extrema y ser capaces de resolverlos, identificar y manejar las patologías típicas de este medio, desarrollar habilidades para el rescate en temperaturas bajas, aprender a avanzar por la nieve y ascender a zona de elevada altitud y potenciar el trabajo en equipo multidisciplinar.

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UATE Tarifa

130 menores al cobijo de SAMU

La continua llegada masiva de inmigrantes en pateras a las costas andaluzas durante todo el verano ha puesto en alerta a todas las entidades sociales implicadas en este fenómeno, entre ellas la Fundación SAMU, que actualmente acoge a 130 menores de edad que han llegado de forma clandestina a España sin la compañía de de un adulto.

El pasado 17 de agosto, SAMU puso en marcha una nueva Unidad de Acogida Temporal de Emergencia (UATE) en la provincia de Cádiz, concretamente en Tarifa, y así poder dar cobijo a los menores extranjeros que habían llegado días antes al país tras un duro viaje a través del mar. En total, la Junta de Andalucía envió a Tarifa 60 niños de entre 12 y 17 años y procedentes, principalmente, de Marruecos y Costa de Marfil.

Esta unidad se suma a los otros tres recursos puestos en marcha a finales de junio también por encargo de la Junta de Andalucía. En aquella ocasión fueron 70 menores de edad, que se distribuyeron entre la unidad creada en Motril (Granada) y las dos de Jimena de la Frontera (Cádiz).

Al igual que en los casos anteriores, el proceso de montaje y puesta en marcha de la UATE de Tarifa se realizó a contrarreloj. El personal de SAMU fue advertido el 17 de agosto a las diez de la mañana de la llegada de 60 menores. En este momento, todo el equipo de SAMU se movilizó, especialmente el presidente de la Fundación, Carlos Álvarez Leiva, y ocho horas después, a las seis de la tarde, ya llegaron los primeros niños.

La UATE de Tarifa dispone de tres carpas habilitadas con literas para la zona de descanso de los menores extranjeros, además de módulos que contemplan doce duchas, nueve lavabos y baños, un módulo para el almacén y otro habilitado como sala de educadores y coordinación. También hay acotado un terreno donde los menores pueden realizar deporte y actividades socioeducativas y ocio. Con ellos trabajan técnicos educativos, técnicos en emergencias, traductores y una mediadora.