José Antonio Rodríguez, ‘Sabiduría’, TES: “En SAMU llevamos años preparándonos para esto”

José Antonio Rodríguez (Sevilla, 1973) -conocido por sus compañeros como ‘Sabiduría’- formó parte el 21 de marzo del primer equipo de profesionales de SAMU que acudió a Madrid para colaborar en el traslado de mayores infectados por el Covid-19, misión en la que ha participado durante 25 días.

—Tras 25 días de duro trabajo en Madrid, ya está en casa. ¿Cómo ha sido la vuelta?
—He estado unos días en aislamiento de manera preventiva, ya que he trabajado casi un mes con pacientes infectados con coronavirus. Me han hecho las pruebas y los resultados han dado negativo. Pocas horas después de conocer el resultado, me fui a Escuela SAMU, donde trabajo desde hace más de un año en el área de logística.

—¿Por qué decidió presentarse voluntario para participar en la misión de apoyo a Madrid en plena crisis sanitaria?
—Mis compañeros dicen que me apunto a un bombardeo. Lo cierto es que hago mucho voluntariado y me gusta ayudar a los demás. Antes de entrar a estudiar en SAMU, ya colaboraba con Protección Civil. Yo soy así y mi familia ya está acostumbrada.

—¿Cuál fue su impresión al llegar a Madrid?
—Fue una sensación muy extraña. No reconocía la ciudad. Yo conozco Madrid en otras circunstancias, llena de gente y con atascos. Madrid estaba vacía. No había nadie en la calle. Los madrileños ya llevaban 10 días confinados cuando llegamos. Sabías que estabas en Madrid pero no la sentías.

—¿Cuántos profesionales eran en el primer contingente?
—Éramos tres personas, dos Técnicos de Emergencias Sanitarias y una enfermera. Fuimos un poco a modo de avanzadilla, como apoyo asistencial. No sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, pero lo cierto es que antes de que llegáramos ya nos estaban esperando.

—¿A qué se refiere exactamente?
—Después de ocho horas de viaje, directamente, sin ni siquiera pasar por el hotel para dejar nuestras cosas, tuvimos que trasladar a tres pacientes contagiados desde las residencias de mayores en las que vivían hasta un hospital. En uno de los traslados tardamos una hora en llegar, y eso que no había tráfico. No conocíamos el terreno, utilizábamos el GPS.

—¿Cómo fueron esos primeros días?
—Difíciles. Había cierto caos y descoordinación en Madrid. SAMU envió rápidamente dos equipos más a la capital, pero la situación en aquellos días era bastante caótica en la capital. Cuando llegábamos a un hospital, nos tenían esperando en la puerta con el paciente y a muchos nos los echaban para atrás si tenían más de 70 años, no los aceptaban. Las residencias y los mayores se sentían abandonados.

—¿Cómo ha vivido estas situaciones a nivel personal?
—Ha sido una experiencia brutal, con muchos sentimientos encontrados. Tú tienes unas costumbres, una formación. En tu ser está atender a todo el mundo. Pero cuando llegas a un hospital y te echan para atrás a un paciente enfermo, te rompen tus esquemas. Cada vez que salías con la ambulancia era una aventura. Nunca podríamos habernos imaginado lo que ha ocurrido.

—¿Qué hacían cuando en un hospital no aceptaban a uno de sus pacientes?
—Lo llevábamos de nuevo a su residencia. Es cierto que esto no nos ocurrió en muchas ocasiones. En nuestro equipo teníamos a una enfermera que cuando entraba por la puerta del hospital era muy difícil echarla. Se quedaban con el paciente sí o sí.

—¿Cuántos traslados realizaban al día?
—Depende. Había días en los que podíamos hacer tres o cuatro traslados y otros, siete. Lo malo era que no conocíamos el terreno, que nos movíamos por toda la Comunidad de Madrid y había trayectos muy largos.

—¿Cómo ha sido la relación con el resto de profesionales de Madrid? ¿Cómo les recibían?
—Muy bien. El SUMMA 112 nos ha apoyado mucho. También hemos tenido el respaldo de los bomberos y de la UME (Unidad Militar de Emergencias), con los que hemos colaborado en varias ocasiones. Nos conocían como los sevillanos, estábamos en todos lados. Nosotros teníamos la base en el mismo hotel donde nos quedábamos a dormir. Todos los que estábamos en el hotel éramos sanitarios que habían decidido dormir lejos de sus familias mientras durara la crisis por precaución. La Policía también venía a vernos, nos preguntaba si necesitábamos algo y nos ayudaba con la revisión de los vehículos.

—¿Y en las residencias? ¿Cómo les recibían?
—Muy bien. Muchos mayores tenían la sensación de abandono. Cuando llegábamos, algunos llevaban varios días sin dormir. No sabían qué iba a pasar con ellos. Y cuando nos veían aparecer veían la luz.

—¿Cuál ha sido el momento más duro de esta misión?
—El día que clausuraron una residencia con 40 abuelos, 20 de ellos sin posibilidad de movilidad, y tuvimos que repartirlos entre hospitales y residencias de la zona. Ese fue un día de mucha tensión. Aunque, sin duda, los primeros días fueron los peores, cuando trasladabas a un abuelo a un hospital y al día siguiente preguntabas por él y había fallecido. Eso te desanimaba.

—¿Cómo conseguían animarse tras estas situaciones?
—El apoyo de los compañeros y de los vecinos ha sido fundamental. En estas situaciones es muy importante el apoyo de la persona que tienes al lado y yo he tenido suerte. A mi lado he tenido compañeros maravillosos.

—¿Sigue activa la misión?
—Sí, hay nueve compañeros que siguen en Madrid.

—Por curiosidad, ¿por qué sus compañeros le llaman ‘Sabiduría’?
—¿Se ha fijado en mi año de nacimiento? Yo entré en la Escuela para estudiar el curso de FP de TES hace unos tres años. Todos mis compañeros tenían veintipocos años. Yo era el padre de todos y empezaron a llamarme Sabiduría y con ese apodo me he quedado.

—¿Por qué decidió estudiar en Escuela SAMU?
—Me dedicaba a la osteopatía y la acupuntura. También estuve en Protección Civil y surgió la oportunidad de estudiar el curso de TES, que me interesaba mucho. Estuve viendo diferentes centros y cuando conocí las instalaciones de Escuela SAMU en Gelves lo tuve claro: dónde iba a estudiar mejor que aquí.

—¿Recomendaría a sus conocidos estudiar en Escuela SAMU?
—Mucho. De hecho, mi hijo de 16 años está estudiando allí ahora el curso de FP de Técnico de Emergencias Sanitaria, lo mismo que hice yo.

—¿Cree que la formación recibida ha sido la adecuada?
—Muchas veces, en los simulacros y acampadas, nos preguntábamos para qué nos iba a servir una formación de esas características a nosotros. Y aquí estamos, en plena crisis sanitaria de alcance mundial. El jefe [Dr. Carlos Álvarez] tenía razón. Siempre ha tenido visión de futuro. SAMU lleva años preparando a sus alumnos para una crisis así.