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De la Universidad de Texas a la Escuela de Gelves para pasar a la acción

In agosto 3, 2017
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Cerca de una treintena de estudiantes norteamericanos de Premedicina de la Universidad de Texas, en Dallas (Estados Unidos), han participado este verano en la Escuela de Emergencias SAMU, situada en el municipio sevillano de Gelves, en un intenso y completo curso de emergencia prehospitalaria (Prehospital Emergency Assistance Course), como formación básica para la intervención en emergencias.

Estos alumnos norteamericanos han acudido al centro de formación de SAMU divididos en dos grupos y durante dos semanas diferentes, ambos durante el mes de julio. El primer equipo contó con once participante, y quince el segundo.

Durante cuatro días, los estudiantes han participado en un intenso curso de formación que incluía clases teóricas y numerosos ejercicios prácticos, siguiendo así el lema que fomenta la Escuela: aprende haciéndolo. “Son alumnos con una base teórica muy fuerte pero apenas han practicado con pacientes reales”, explica Juan González de Escalada, director de la Escuela SAMU. “Durante su formación en EEUU, acompañan a los profesionales, ellos le llaman hacer de sombra, pero no tocan al paciente. De ahí que este curso sea tan interesante y útil para ellos”, continúa el director. “El hecho de que tengan una importante base teórica nos ha permitido avanzar más rápido en este campo y poder hacer muchos más ejercicios, completando así su formación”.

Las jornadas han sido “maratonianas”, recuerda Juan González de Escalada. El equipo de SAMU recogía a los estudiantes de su residencia a las ocho de la mañana y regresaban a las diez o diez y media de la noche. El programa ha incluido lecciones y talleres de soporte vital básico y soporte vital avanzado, inmovilización de pacientes, asistencia a múltiples víctimas y cómo coger vías venosas a los pacientes, además de ejercicios de gestión integral en los que se simulaban accidentes de tráfico, entre otras catástrofes, y se le prestaba especial atención al trauma prehospitalario.

El sistema prehospitalario en EEUU, a diferencia del español, no cuenta con la participación de médicos, sino que son los paramédicos los encargados de salir a la calle y atender a las víctimas en una emergencia. “Este curso les permitirá a los alumnos, todos ellos médicos en formación, ser capaces de valorar en un futuro el servicio prestado por los paramédicos”, explica Juan González de Escalada.

Tras cuatro intensos días, el curso concluyó con un ejercicio integral final, en el que los alumnos pusieron en práctica todo lo aprendido. Así, se simularon accidentes de tráfico y ferroviarios con múltiples víctimas. Para hacerlo lo más real posible, se utilizaron efectos especiales de sonido y humo, y se caracterizó con maquillaje a las personas que voluntariamente participaron como pacientes, entre ellas el director de la propia Escuela, como se puede apreciar en la foto de portada de esta revista.

El curso, impartido íntegramente en inglés con personal bilingüe, ha contado con tres instructores, además de un profesional encargado de la logística y el director del centro. Éste ha sido muy valorado por los alumnos en todos los aspectos, desde los profesores hasta los recursos y las instalaciones disponibles, y le han otorgado una nota media de 4,78 sobre 5, lo que pone de manifiesto su alto grado de satisfacción.

Ésta ha sido la primera vez que se ha desarrollado un curso de verano de estas característica y duración en la Escuela de Emergencias SAMU. El pasado año, también acudió al centro un grupo de estudiantes norteamericanos pero sólo durante un día.

Estos jóvenes forman parte de un programa lúdico-educativo y cultural puesto en marcha por la organización Global Education and Career Development Abroad, que facilita a los estudiantes estadounidenses prácticas en el extranjero en las que integran rotaciones en hospitales, cursos formativos como el de la Escuela SAMU y excursiones y visitas culturales por los alrededores de Sevilla, además de clases de español. Estos programas tienen una duración entre las cuatro y las seis semanas, durante el verano.

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