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Acto fin de curso Escuela SAMU

Acto de fin de curso de Escuela SAMU: El primer paso de un gran viaje

MÁS de 80 alumnos de la Escuela SAMU se han graduado este año en los diferentes másteres y cursos de Formación Profesional que imparte el centro. El acto de fin de curso se celebró el 25 de junio en el salón de actos de la Fundación CEU San Pablo Andalucía y contó con la presencia del doctor Carlos Álvarez Leiva, presidente de Fundación SAMU, y Jaime Javier Domingo Martínez, director de Desarrollo de Mercado de CEU Andalucía.

El acto arrancó con una actuación en directo de Manuel Muñoz, alumno de la Escuela, que interpretó al piano una canción compuesta por él mismo, Yo me quiero a mí.

Jorge González y Andrea Villar fueron los encargados de leer unas palabras en representación de los dos cursos de FP de grado medio en Técnico de Emergencias Sanitarias. “En SAMU hemos aprendido que hacer 20 cosas a la vez es posible”, comentaba Andrea Villar minutos antes de que su compañero diera las gracias al profesorado por su dedicación y esfuerzo. “Los profesores nos han demostrado que tienen verdadera pasión por lo que hacen, por las emergencias, y nos la han transmitido. Ellos han hecho posible que florezca en nosotros ese amor por esta profesión”.

“Hace nueve meses entramos en la Escuela con nuestros chalequillos amarillos y con ganas de comernos el mundo y SAMU nos comió a nosotros, con chalequillo y todo. Éste no es un máster cualquiera”, señalaba Paola Torres, alumna del Máster en Enfermería de Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria. “Hoy me despido de los que durante nueve meses han sido mi familia, porque aquí he aprendido que la palabra hogar no se refiere a un sitio, sino a las personas que te rodean”.

Los alumnos del máster de enfermería protagonizaron una de las anécdotas de la jornada al ponerse todos unas gafas de sol polarizadas en el momento en el que iba a hablar el coordinador del curso, Andrés Rodríguez Holst, que no dudó en colocarse sus propias gafas, un objeto que le caracteriza.

“Este año he tenido alumnos que llevaban más de 20 años sin coger un libro, y aquí están. Ellos han aprendido que aunque existan límites, estos se pueden romper, que pueden superarse y hacer las cosas una vez más aunque les falle las fuerzas. Podemos llegar a donde queramos ir, no hay límites”, señaló el instructor.

Acto fin de curso Escuela SAMU 2

El director de Escuela SAMU recibe su título como TES

Carlos Álvarez Leiva, por su parte, recordó la necesidad de que “un profesional de la salud sea alegre” y “la importancia de una frase amable, una sonrisa o una mano amiga cuando alguien está sufriendo”.

El presidente de la Fundación SAMU protagonizó otro de los momentos anecdóticos y emotivos de la tarde al subir al escenario a uno de sus nietos, el hijo de Juan González de Escalada, director de la Escuela, sentado entre los alumnos ya que ese día se graduaba también como Técnico en Emergencias Sanitarias. “La familia te agradece tu gran esfuerzo”, se dirigió Álvarez a su hijo.

Durante el acto también se entregaron los diplomas a los mejores expedientes, que fueron para Andrés Chacón y Laura Gamíz en el caso del máster en Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria; Rubén Muñoz Carpintero, del curso de FP en Técnico de Emergencias Sanitarias; y Silvia Barea y María Trinidad San José, alumnas de segundo y primer año de FP en Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería.

Entre los asistentes no sólo estaban los familiares, amigos y profesores de los graduados, también profesionales del sector, como Francisco Bonilla, director de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (061) en Sevilla, y Antonio Pajuelo, jefe del servicio de Emergencias 112 en Sevilla, además de la directiva de SAMU.

Escuela SAMU

Lecciones a 12º bajo cero

Como cada invierno, el Máster de Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria de SAMU y la Universidad de Sevilla ha celebrado su tradicional acampada de supervivencia y rescate en alta montaña en Sierra Nevada (Granada). En esta edición han participado 36 personas, entre instructores y alumnos del máster de enfermería y del curso de Técnico en Emergencias Sanitarias de la Escuela SAMU.

El primer día viajó a Granada un primer grupo a modo de avanzadilla, que fue el encargado de desplegar el campamento y realiza el montaje del mismo. Este equipo estaba formado por once alumnos y cuatro instructores que habían formado parte del llamado Gabinete de Crisis, responsable de la organización de la acampada.

Una vez en el campamento todos los participantes, comenzaron las diferentes actividades. Así, durante tres días, los alumnos aprendieron a realizar rescates bajo unas condiciones climatológicas adversas, a andar por la nieve, a realizar autodetenciones con crampones y piolets, y rescates con camillas en alta montaña, además de subir al Veleta. La empresa Nevadensis fue la encargada de desarrollar los talleres programados.

“Los alumnos han regresado muy contentos de esta experiencia. Decían que habían conocido partes de ellos mismos que nunca habían desarrollado antes, ya que nos hizo muchísimo frío durante los tres días que estuvimos en Sierra Nevada. Por la noche alcanzamos temperaturas en torno a los doce grados bajo cero. Los alumnos descubrieron un espíritu de supervivencia que decían que nunca antes habían sido capaces de sacar”, explica Saray Toro, instructora enfermera de la Escuela SAMU.

Unas 15 personas subieron al Veleta, mientras que otro grupo se encargaba de recoger el campamento. “Subir es muy duro, sobre todo porque al andar la nieve te llega hasta la rodilla, además de la falta de oxígeno cuando llegas arriba. Es un esfuerzo más mental que físico. Durante la ascensión vas luchando contigo mismo y con el cansancio acumulado tras tres días de acampada. Tienes que echarle mucho coraje, pero más de cabeza, para conseguir subir”, continúa Saray Toro. “Y cuando llegas a la cima, todo ha merecido la pena. Las vistas son impresionantes. Se ve Jaén, Málaga, se ve todo. Es una gran experiencia”.

Todos los participantes, alumnos y profesores, duermen divididos en dos tiendas neumáticas hinchables grandes. A los alumnos se les recomienda que lleven sacos de dormir en el que la temperatura de confort esté entre los 5 y los 10 grados bajo cero, además de ropa de abrigo impermeable y que no resbale. “La ropa de nieve resbala, por eso se recomienda evitar este tipo de prendas, por si se produce una caída, que no se deslice por la nieve”, aclara la instructora.

Toro destaca la participación de los alumnos y cómo se involucraron. “Esto es muy importante en el desarrollo de una acampada de estas características. Si los alumnos no se involucran, la acampada no sale, ya que tiene mucho despliegue logístico. Es una actividad que se celebra a 400 kilómetros de nuestra escuela. Lo que llevemos es lo que tenemos”, comenta la enfermera, que reconoce que este tipo de actividad comienza a prepararse un mes antes de su celebración. “Los alumnos han participado muy bien y por eso ha salido todo perfecto”.