Lidia Daza Residencia San Sebastián

“Compartiré la ilusión de ser ‘Reina Maga’ con los chicos de SAMU”

In diciembre 30, 2018
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Lidia  Soledad Daza Díaz (Cantillana, Sevilla, 1985), auxiliar de enfermería en Residencia San Sebastián, en Cantillana, se meterá el próximo 5 de enero en la piel del Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes Magos de su pueblo natal,  acompañada por varios residentes y trabajadores de la Residencia San Sebastián, de la Fundación SAMU, en la que trabaja desde hace nueve años.

 

—El 5 de enero participará en la Cabalgata de Reyes Magos de Cantillana (Sevilla) como Rey Melchor junto a residentes del centro San Sebastián de SAMU. ¿Cómo surgió la idea?
—Para mí el 5 de enero es un día muy especial y me hacía mucha ilusión ser Reina Maga. Llevaba varios años comentándole a mis compañeros de SAMU la posibilidad de que la entidad tuviera presencia en una carroza y este año me lancé y me apunté en el Ayuntamiento de Cantillana, con la aprobación previa de la directora de la residencia.

—¿Quiénes le acompañarán ese día?
—Arriba, en la carroza, me acompañarán varios compañeros de SAMU y cuatro residentes: Manoli, Gabriel, Enrique y José Manuel Fidalgo, además de numerosos niños. Abajo, en el cortejo y vestidos de beduinos irán más residentes y compañeros. Mi objetivo siempre ha sido compartir la ilusión de ser Reina Maga con los chicos de SAMU y creo que lo estoy consiguiendo porque su apoyo y participación es máxima.

—¿Cómo están participando los residentes en esta iniciativa?
—Los chicos llevan casi tres meses ayudándome, a través de talleres, en la elaboración de manualidades que luego regalaremos durante la cabalgata. Han hecho cuadernos de goma eva, separadores de libros, me han ayudado a inflar pelotas, a envolver regalos… Es muy emocionante ver lo involucrados y motivados que están. Algunos prefieren no salir de excursión y quedarse en el centro haciendo manualidades y otros no pueden dormir la siesta porque están inquietos por el comienzo de los talleres. Sé que el día 5 voy a disfrutar muchísimo, pero ya estoy disfrutando viéndoles las caras de felicidad y de ilusión, eso no me lo quita nadie. Quiero agradecer a todos mis compañeros y a los residentes cómo se están volcando conmigo para que todo salga bien. Los chicos están haciendo una labor impresionante. Lo estamos viviendo todo muy intensamente.

—¿Cómo beneficia este tipo de actividades a los residentes de San Sebastián?
—La mayoría de estos chicos padecen trastorno de conducta, síndrome de Down, autismo o alguna discapacidad intelectual, pero son jóvenes y necesitan una motivación, algo que les de vidilla, y con esta actividad creo que lo hemos conseguido. Tienen una discapacidad, sí, pero ante todo son personas y tienen ilusiones. Pero esta iniciativa no sólo les está beneficiando a ellos, también a mí. Es muy gratificante ver sus caras de felicidad.

—¿Cree que ha conseguido su objetivo?
—Creo que sí, pero aún falta el día 5. Para mí es muy importante que sea una jornada de convivencia entre compañeros, residentes y familiares. Es esencial que participen los familiares de los residentes y que estos vean la Cabalgata de Reyes pero junto a ellos. Hay familias que disfrutan de este día con otros hijos porque piensan que su hijo está bien acompañado. Y es cierto, su hijo está bien atendido, pero él también necesita vivir este día con su familia.

—¿Desde cuándo trabaja en la Residencia San Sebastián?
—Desde hace casi nueve años, entré a los pocos meses de que abriera el centro. Cuando me enteré de su apertura me presenté allí y entregué mi currículum. Me dijeron que la plantilla estaba cubierta pero yo insistí y me ofrecí como voluntaria. Había trabajado antes en una residencia de personas mayores y me interesaba mucho este colectivo, quería aprender. Creo que a la persona que me atendió le gustó mi actitud. Al día siguiente tuve una entrevista con la directora de entonces y empecé como voluntaria. Estuve dos semanas y después me hicieron un contrato.

—¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
—Por un lado, el equipo, mis compañeros y su cercanía. Y, por otro, los residentes. Hay chicos que llevan en el centro prácticamente desde que yo entré y para mí son un pilar fundamental en mi vida. Hay días que estás baja de ánimos y ellos te ofrecen su apoyo y cariño. Muchos son muy colaboradores, siempre te ofrecen su ayuda de forma altruista y eso para mí es muy gratificante.

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