ISL/JEM SAMU Huelva

ISL/JEM SAMU Huelva: Acabar con el ‘otros’ para construir un ‘nosotros’

Me llamo Marta Mora y soy antropóloga. Como tal, siempre he pensado que lo que nos define como personas es nuestra postura ante las diversas situaciones cotidianas. Al fin y al cabo, son estas situaciones las que nos atraviesan y nos marcan. Todas. Desde las más simples e inocentes hasta las más complicadas y contundentes. Es por eso por lo que siempre he sostenido la teoría de que, incluso en los escenarios más cotidianos e insignificantes, pueden caber una infinidad de diversidades. Lo que yo no sabía era que, gracias al trabajo con los chicos de los recursos ISL y JEM SAMU Huelva, iba a poder experimentar de manera activa, profesional y emocional mi propia teoría antropológica.

La antropología me ha enseñado innumerables lecciones y de ella he aprendido a analizar las diferentes realidades sociales, pero las personas con las que comparto mi trabajo diario son las que me han enseñado a vivir y a participar de esas realidades tan diversas.

Desde que comenzó esta aventura, lo más emocionante y sorprendente para mí ha sido poder fusionar en una sola metodología la antropología, la mediación cultural y la educación social: los tres pilares bases de mi formación académica. Es por ello por lo que he intentado reinterpretar mi propia postura y otorgar así un sentido a mis objetivos con los menores.

Mi propósito no es la mera educación o la enseñanza como tal. No pretendo enseñar nada (en el sentido literal del concepto). Pienso que lo verdaderamente enriquecedor es poder guiar, acompañar, cuidar e implicarme en todo el proceso cultural y pedagógico de los jóvenes con los que trabajo a diario. Comprometerme con ellos e impulsarlos a conseguir lo que se proponen con su recorrido migratorio. Y si hay enseñanza, que vaya siempre ligada al propio aprendizaje: aprender a escuchar, aprender a mirar, aprender a nutrirnos de otras realidades sociales y aprender a dejarnos transformar por ellas.

Por todo lo anterior, debo admitir que esta experiencia ha hecho que cambie mi visión. Desde la antropología, mis pretensiones eran construir puentes, pero desde mi perfil de mediadora y educadora he descubierto que es más importante derribar muros. Acabar con el “otros” y poder construir el “nosotros” (nuestro hogar, nuestra familia, nuestro proyecto vital). Es esta ambición la que hace que me sienta respaldada y que mi labor, junto a la del resto de mis compañeros desde sus disciplinas profesionales y académicas, mejore y aporte un poquito de luz a nuestro día a día en el centro y a la propia vida de los menores.

Los chicos a los que acompaño (y me gusta mucho usar ese verbo, cuya traducción literal del latín sería algo así como “caminar con”) me han enseñado una lección antropológica muy valiosa. Algo vital y trascendente que jamás hubiera podido aprender ni leyendo una infinidad de libros de texto. Y es que la comprensión colectiva del mundo es muchísimo más amplia y rica que la compresión individual del mismo. Que las diferencias culturales pueden servir para unir dos concepciones completamente dispares en una misma realidad y convertirse en magia, confianza, cariño y calor humano.

Son ellos quienes me han ayudado a desarrollar mi capacidad creativa, colectiva, de justicia, de debate y de pensamiento crítico, y es por ello por lo que tanto yo como la mismísima antropología le debemos tanto a esta experiencia.

Sin más, deseo poder seguir aprendiendo de todo lo que me rodea para construir junto a mi equipo y nuestros chicos una realidad educativa-cultural cuya base sea íntegra, integral e integradora. Inshallah.

Autora: MARTA MORA MORO. Auxiliar técnico educativo del ISL/JEM SAMU Huelva