Trabajo y futuro: el sueño de Issa y El Mehdi

Cuando eran unos críos, El Mehdi Zekrauoi e Issa Bakayoko dejaron atrás a su familia, sus amigos y su tierra para buscar su futuro en España. Encontraron un hogar y una nueva familia en el centro de acogida Miguel de Mañara, gestionado por Fundación SAMU en Montequinto (Sevilla), donde aprendieron un oficio y se esfuerzan por integrarse plenamente en la sociedad.

Los centros de Fundación SAMU como el de Miguel de Mañara disponen de un programa de inserción sociolaboral que se aplica a los menores a quienes les falta un año para cumplir la mayoría de edad. En la primera fase, los educadores les ayudan a preparar su currículum, simulan las entrevistas de trabajo y les dotan de herramientas para buscar un empleo.

La segunda fase es, según Alejandro Cala, coordinador del centro de Miguel de Mañara, la más importante: se trata de encontrar unas prácticas teniendo en cuenta la formación y las preferencias laborales del menor. Después, se realiza un seguimiento que permite comprobar el progreso del menor y las posibilidades de una futura incorporación al puesto de trabajo.

“Debido al problema de los permisos de residencia no lucrativos [la imposibilidad de que el menor trabaje mientras no cumpla la mayoría de edad], la importancia de las prácticas para nuestros chicos es enorme. Facilita mantener un contacto con la empresa hasta que, si todo es favorable, se considera la posibilidad de contratación, y después, se resuelve en Extranjería el permiso de trabajo”, comenta Sofía Álvarez, trabajadora social del centro.

Issa Bakayoko es uno de los Menas que han podido beneficiarse de este programa. El joven llegó a España en mayo de 2018 y, pese a la dificultad de adaptarse a otro idioma y otras costumbres, explica que estos meses han sido mucho mejores que los que vivió en su país y en su periplo que lo trajo desde Costa de Marfil. “Por lo menos estoy en Europa”, dice. Sus padres pagaron su viaje y eso, para estos chicos, puede ser una presión añadida. Deben responder a las expectativas de aquellos que quedaron atrás.

Ahora Issa se prepara para ser electricista. Ya ha realizado unas prácticas de cinco meses en una empresa local, donde dejó una impresión inmejorable: “Mi jefe me lo puso muy fácil para que aprendiera el oficio, y yo desde el principio me he sentido muy cómodo con él. Se ha convertido en un gran amigo”, relata. Todo parece indicar que será contratado en esta empresa en cuanto cumpla la mayoría de edad. De hecho, ya dispone de la oferta de trabajo.

Para estos jóvenes, el futuro representa algo más concreto y palpable que lo que pueda ser para un chico español de su edad. Si no tienen una oferta de trabajo un año después de cumplir los 18, se decretará su expulsión del país. Sin embargo, Mehdi lo tiene claro: “No me preocupa la mayoría de edad, sé que voy a conseguir un trabajo y un piso donde pueda vivir con mis amigos”.

De momento, y tras formarse, está acumulando experiencia: ha realizado prácticas de ayudante de cocina en un restaurante y en una cafetería, y, gracias al trabajo del servicio de orientación laboral de su centro, ahora está realizando prácticas de camarero.

“Los primeros meses en España fueron malos. No sabía hablar español, echaba de menos a mi familia y no conocía las costumbres de aquí, que son muy diferentes a las de Marruecos. Pero con esfuerzo me adapté. No me costó mucho trabajo aprender español porque tenía ganas de comunicarme con la gente”, señala Mehdi, que en mayo cumple la mayoría de edad.

Ambos jóvenes están más cerca que nunca de lograr su sueño, el mismo que persiguen todos los menores que llegan a Europa buscando lo que en sus países a veces no tienen: un trabajo y un futuro.

Menas

Menas en Dúrcal: La educación como parte de la migración

En el Centro de Atención Inmediata (AI) SAMU Dúrcal trabajamos desde el convencimiento de que la educación es la herramienta clave para el desarrollo integral de nuestros menores acogidos. Con la educación no sólo nos referimos a la formal, la que es planificada y reglada, la que conocemos como enseñanza obligatoria y postobligatoria. También nos referimos a la educación no formal, una educación organizada pero no totalmente institucionalizada, la que tiene lugar en un contexto extraescolar. Una educación complementaria, opcional y flexible.
El acceso a la educación, un derecho fundamental, constituye, en el caso de los menores, un paso clave para su integración en el país de acogida, y una de las vías de promoción social y laboral.

Los proyectos migratorios de nuestros menores tienen un denominador común: mejorar su vida y la de sus familiares a través de su inserción laboral. Si bien es cierto que el colectivo Menas, Menores Extranjeros No Acompañados, comparte características en cuanto al periodo evolutivo al que pertenece, países de origen, etcétera, no se puede considerar un grupo homogéneo. Los menores acogidos presentan características individuales que requieren una intervención individualizada.

En cuanto a la educación formal, los menores acogidos en el centro de AI Dúrcal presentan diferencias significativas. Una de las principales es el nivel de educación alcanzado en el país de origen. En la mayoría de los casos, nuestros menores han tenido una vida académica marcada por un fuerte absentismo escolar. Otra diferencia significativa está en la construcción de los proyectos migratorios. La mayoría de las migraciones son concebidas como migraciones laborales no académicas.

Ante esta situación, uno de los retos del equipo educativo del centro es lograr que nuestros menores tomen conciencia de que la educación es la base de cualquier proyecto migratorio. Y con esta premisa se trabaja desde el primer día de acogida.

Tras el ingreso de un menor, automáticamente es escolarizado en el Centro Público de Educación de Personas Adultas Valle de Lecrín, en el municipio de Dúrcal, Granada, para recibir, de lunes a viernes, clases de español por parte del profesorado perteneciente a ATAL y del profesorado propio de dicho centro.

Las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATAL) son programas de acogida y de enseñanza del español dirigidas a la integración del alumnado de origen extranjero con desconocimiento de la lengua y que garantizan la escolarización de los menores inmigrantes permitiendo su incorporación a los ritmos y las actividades de aprendizaje del nivel educativo correspondiente a su edad.

Nuestros profeses de ATAL, Manuel Morales Martín y Antonia María Torres Martos, son los encargados de esta labor desde septiembre de 2018. Es el profesorado de referencia de nuestros menores el que, en comunicación con el equipo educativo y directivo del centro, plantea los objetivos y es el encargado de la evaluación continua y la evaluación final previa, y de la determinación de la derivación de los menores a los Institutos de Educación Secundaria.

El profesado del Centro Público de Educación de Personas Adultas Valle de Lecrín, formado por Concepción Toquero Lupión, Esther Garzón Artacho y Antonio García Villena, complementa de manera encomiable la labor del profesorado de ATAL, siendo liderado por su director Eloy Roldán Aguilera.

Éste es el itinerario por el que han pasado todos nuestros menores. Hasta la fecha, en la unidad de AI Dúrcal se han matriculado un total de 30 menores en los institutos de los municipios de Dúrcal y Padul.

En la actualidad, 13 se encuentran escolarizados. Tres de ellos lo hacen en el IES Valle de Lecrín y dos en el IES Alonso Cano, ambos en el municipio de Dúrcal. Otros ocho menores se encuentran escolarizados en el IES La Laguna del municipio de Padul, Granada.

El resto han sufrido bajas por derivaciones a diferentes COISL (Centro Orientación Inserción Social Laboral), derivaciones por mayoría de edad y por abandonos voluntarios del centro.

Nuestros jóvenes sueñan con una vida mejor, y para conseguirlo, han llegado a la primera etapa, la educación. Algunos de nuestros ejemplos son: Fassine Camara, natural de Guinea, que cursa 4º de la ESO y cuyo sueño, desde la infancia, es ser profesor. Alhassan Diallo, de Guinea Conakry, cursa 4º de la ESO, y su sueño es ser sociólogo o trabajador social. Mohamed El Jedaoui, de Marruecos, cursa 4º de la ESO y también sueña con ser profesor. A Mohamed Mallouli, de Marruecos, que cursa 4º de la ESO, le encantaría dedicarse a la restauración. Éstos son solo algunos ejemplos.

Nuestros menores están viviendo, de una manera u otra, la experiencia de seguir construyendo su historia de vida. La escolarización está suponiendo para ellos una experiencia personal que va más allá de la adquisición de competencias. Está siendo una oportunidad para su educación en valores del país de acogida, una manera de relacionarse con otros adolescentes, ampliando así su red social. En definitiva, una experiencia intercultural enriquecedora.

No menos importante para nuestro centro es la educación no formal. El centro ofrece a los menores un amplio abanico de actividades extraescolares a las que acuden semanalmente. Los menores acuden todos los jueves a un curso de Iniciación a la Informática en el Centro Guadalinfo, donde se potencia el uso de las TICs como herramienta de aprendizaje. Otro grupo de menores acude a clases de inglés. Dentro de esta oferta formativa también contamos con la Asociación VALE, situada en nuestro municipio, donde algunos menores acuden semanalmente a una Batucada Inclusiva dirigida por el grupo BloCo Suca, cuyo objetivo es crear un espacio de ocio compartido entre personas diversas, fomentando la solidaridad y el respeto por la diferencia.

También hay tres menores que participan todos los jueves en un taller de cerámica dirigido por Miguel Ángel Lorente Fernández y desarrollado en las instalaciones de la Asociación VALE de Dúrcal.

La unidad de AI Dúrcal ha conseguido esta oferta formativa fruto del esfuerzo del equipo de SAMU Dúrcal y contando con la colaboración de los municipios colindantes y con el tejido asociativo. Sólo así podremos avanzar en la inclusión de nuestros menores en su país de acogida, garantizando su participación comunitaria de manera activa.

 

Autor: Siham Khalifa El Abdi. Auxiliar Técnico Educativo de la Unidad de Atención Inmediata SAMU Dúrcal.

 

Jesús Lamia, delegado de la Real Liga Naval: “Somos un país formado y ligado al mar desde sus orígenes”

Jesús Lamia Gómez (Sevilla, 1969) es, además de abogado, delegado en Sevilla de la Real Liga Naval Española desde febrero de 2016, institución que colabora con Fundación SAMU en el proyecto Disfrutamar.

—¿Qué motivos impulsaron la fundación de la Real Liga Naval Española?
—La Real Liga Naval Española (RLNE)se fundó en 1900 y tiene como objetivo aglutinar las diferentes marinas que existen en España: mercante, armada, deportiva y pesca. El fin es divulgar y promover el amor por el mar y el mundo náutico. Se fundó en una difícil etapa de la Marina Española, tras la pérdida de las colonias y la interrupción del comercio marítimo y pérdida de grandes compañías navieras, además de la casi destrucción de la Armada tras la Guerra de Cuba. Su objetivo era y es mantener y fomentar el pasado marítimo de España mirando al futuro, impidiendo que dicho pasado desaparezca completamente.

—¿Quién forma parte de esta institución?
—Esta organización está formada por personas de toda índole profesional con un especial amor al mar y al mundo marino. Por ejemplo, entre nuestros socios contamos con oficiales de la Armada y de otros cuerpos del Ejército, miembros de las Fuerzas Armadas, capitanes de yate, profesionales del Derecho o de la Medicina. Para ser miembro no es necesario poseer un título o carrera náutica, por lo que el espectro de miembros no es limitado. Al contrario, cualquier persona que tenga interés por el mar y el mundo náutico y ganas de pasar buenos ratos conociendo a otras personas y realizando actividades relacionadas con el mar, tiene cabida en la RLNE.

—¿Cómo acaba un letrado como usted en la RLNE?
—Entré a formar parte a través de un gran amigo y compañero de profesión, quien en el año 2010 me animó a ello tras obtener el título de patrón de yate. Animo a quienes tengan cierta curiosidad a entrar en la página web de la esta institución y contemplar las diferentes áreas de actividad: cultura, oficina técnico marítima, modelismo naval, arqueología submarina y archivo, entre otras.

—¿Cuál es su labor como delegado de esta institución en Sevilla?
—La labor del delegado, además de representar la entidad a nivel institucional, consiste en divulgar, dentro de su ámbito de actuación, la labor de la RLNE a nivel provincial, nacional e internacional, la gestión de los socios provinciales y el posible aumento del número de los mismos. Además, asumo la gestión, tanto a nivel provincial como con la participación con otras delegaciones, de cuantas actividades lúdicas o culturales sean precisas a fin de mantener la actividad y labor en la delegación.

—Hace más de un año, Fundación SAMU puso en marcha el proyecto Disfrutamar, que pone en contacto a personas con discapacidad intelectual y/o en riesgo de exclusión social con el mar y los deportes acuáticos. ¿Qué le parece esta iniciativa?
—Conozco la gran labor que la Fundación SAMU está realizando con el programa Disfrutamar y me parece maravilloso que se esté desarrollando algo así por lo que significa para estas personas y lo que implica respecto a la difusión del mar y los deportes náuticos en un país como España, rodeado de costas y mar. Esto lleva a considerar como imprescindible que toda persona tenga la posibilidad de interactuar con el mundo marino, con independencia de otros factores físicos o intelectuales. Sinceramente, me parece un magnífico proyecto. Somos un país formado y ligado al mar desde sus orígenes.

—¿Cómo cree que el mar y los deportes náuticos pueden beneficiar a las personas con discapacidad intelectual como las que participan en el proyecto Disfrutamar?
—Creo que la amplitud de posibilidades que ofrece cualquier experiencia marina, bien a través de la navegación, bien participando en algún deporte náutico, ayuda a la integración y desarrollo personal ampliando el horizonte vital y poniendo de manifiesto que el mar está abierto a cualquier persona y que se adecua a sus posibilidades.

—¿Qué tipo de colaboración existe en la actualidad entre la Real Liga Naval Española y SAMU?
—La RLNE y Fundación SAMU han iniciado una relación que consiste en la gestión de actividades para los participantes en el programa Disfrutamar mediante la solicitud de colaboración e intermediación con aquellas entidades e instituciones con las que nosotros colaboramos de forma activa. Por ejemplo, tenemos concertadas visitas a la Comandancia Naval para participar en las exposiciones que organiza de difusión de su trabajo y dedicación, e igualmente, estamos gestionando visitas a buques que puedan venir a Sevilla. También se están gestionando jornadas de navegación con salida desde Puerto Gelves. Desde la RLNE nos ponemos a disposición de SAMU y, por supuesto, del programa Disfrutamar para colaborar en todo aquellos que pueda surgir, deseando que nuestra relación sea duradera y fructífera.

Residencial Básico El Bosque SAMU menas

El primer contrato de Ismael Yazidi

Empujado por la necesidad de su familia y con la firme idea de cambiar su destino lejos de la tierra que lo vio crecer (Beni Melal – Marruecos), Ismael Yazidi llegó a las costas de Tarifa a finales de 2017, con sólo 16 años. Tras pasar por diferentes centros de menores, Ismael finalmente se estabilizó en el Residencial El Bosque, en Pelayo (Algeciras), donde comparte alojamiento con otros 30 menores.
De carácter tímido e introvertido, siempre ha destacado por su amabilidad, predisposición al trabajo, colaboración y respeto hacia sus compañeros y educadores. Hoy por hoy, constituye uno de los pilares de nuestro centro y es un ejemplo a seguir por los menores recién llegados, a los que recibe con agrado y ayuda en su proceso de adaptación.

El buen hacer de Ismael ha quedado patente en su primer período de prácticas en el área de hostelería y restauración donde, una vez más, ha demostrado la importancia de la voluntad, el empeño y la constancia con la que este chico persigue su objetivo: formarse para conseguir un trabajo cuando le llegue el momento de abandonar el centro en su mayoría de edad.

“Para eso vine a España y mi objetivo está cada vez más cerca. No se puede perder el tiempo en otras cosas. Se trata de trabajar y aprovechar las oportunidades que nos ofrecen. Siento que la recompensa a mi esfuerzo y el de mi familia, llegará más pronto que tarde”, enfatiza Ismael. Y tanto es así que, tras finalizar sus prácticas, José (empresario y dueño del establecimiento que emplea a Ismael), se ha comprometido a ofrecerle su primer contrato de trabajo. Compromiso que, con tremendo orgullo y merecido esfuerzo por su parte, queremos compartir con los lectores y compañeros de SAMU en este artículo, mostrando el instante en el que se materializa la firma de su precontrato.

Como Ismael, son muchos los menores de nuestro centro que actualmente desarrollan programas de inserción laboral en pequeñas y medianas empresas de la zona, hecho que perfila un horizonte esperanzador para nuestros chicos y que da sentido a su decisión de emprender el camino hacia Europa en la búsqueda de un futuro digno para ellos y sus familias.

Me gustaría aprovechar estas líneas para agradecer y ensalzar la encomiable labor de mis compañeros del Residencial Básico El Bosque, quienes día a día demuestran su compromiso en la defensa y continua construcción de la profesión, la cual está dando unos resultados excepcionales en términos de inclusión escolar, social y laboral de los menores que están bajo nuestra responsabilidad.

Autor: Jesús Pérez López

 

Said

La historia de Said: “Solo hace falta voluntad”

Said sueña desde niño con ser jugador de fútbol profesional y jugar en un gran equipo europeo. Empezó a chutar un balón con sólo seis años con sus amigos del barrio de la ciudad que lo vio nacer, Beni Mellal, en Marruecos. Poco después entró a formar parte del equipo de su ciudad, y más tarde en el club de Kasbat Tadla hasta que decidió emigrar a España.

Este joven menor de edad salió de Tánger junto con otros menores y llegó a España el pasado mes de septiembre. En menos de tres meses pasó por tres centros de menores de Andalucía, en los cuales estuvo poco tiempo, hasta que finalmente se fugó y llegó a Madrid.

Fue acogido en el centro de Hortaleza, en Madrid, durante dos meses y, luego, trasladado a un piso de Cruz Roja en Torrelodones. No fue hasta el pasado mes de enero cuando fue trasladado al centro que la Fundación SAMU tiene en Coslada (Madrid), donde actualmente convive con otros menores no acompañados y que llegaron a España en una situación similar a la de él. El joven se ha integrado bien entre sus compañeros y con los educadores del recurso, sin generar ningún tipo de conflicto, según reconocen desde el centro.

Said explica que sus padres aún residen en Marruecos, en la ciudad de Beni Mellal, junto con tres de sus hermanos. Tiene otro hermano que cruzó el Estrecho de Gibraltar antes que él y vive en un centro de menores en Gerona, además de un hermanastro mayor de edad que vive en Milán. En España cuenta con la presencia de un tío en Aranjuez, con el que mantiene buena relación.

“En Kasbat Tadla solía jugar cuatro días por semana, me encantaba jugar en este equipo. Solíamos hacer competiciones con otras ciudades y ganamos bastantes copas y medallas. En una ocasión, ganamos la Copa Danone en Rabat, competición que se celebra cada 3 años y en la que participan chicos de 10 a 12 años”, cuenta Said. “Siempre he jugado como defensa izquierdo”.

Cuando le preguntan sobre las diferencias en la forma de jugar de Marruecos y España, el joven confiesa que aprecia algunas. “Creo que el nivel de exigencia en mi equipo de Marruecos era un poco mayor. Aquí en España me gusta mucho el compañerismo que tenemos en el equipo, mis compañeros de equipo me ayudan bastante y mi entrenador es muy bueno”.

Para Said sus equipos favoritos son la Selección de Fútbol de Marruecos y el Real Madrid, mientras que los jugadores que más admira son Hakim Ziyech y Sergio Ramos. “Juegan muy bien al fútbol. Además, creo que son bastante responsables y buenos compañeros”. Cuando habla de su futuro, a Said le gustaría ser jugador profesional. “Creo que tengo posibilidades, nada es imposible. Sólo hace falta fuerza de voluntad”.

Castillejo

Un espacio cultural común en El Pelayo

La importante llegada por ruta marítima de menores inmigrantes que viajan solos, sin familia, ha significado un cambio radical en barriadas como la nuestra, en Pelayo (Algeciras). No es fácil para estos niños y adolescentes abandonar su hogar huyendo de la pobreza o la violencia, entre otros motivos, con la esperanza común de encontrar un lugar para construir un porvenir.  Su camino hasta llegar a España y la situación en los países de procedencia es extremamente complicada. Para comprenderles, es necesario ponerse en su lugar, hacer visible su situación y conocer el esfuerzo realizado en busca de un futuro mejor.

Con esta idea, el 11 de marzo nació la iniciativa de las profesoras del CEIP El Pelayo (escuela de nuestra barriada) que, con la colaboración del equipo educativo de ARB El Bosque y el alumnado de prácticas del CFGS de Integración Social García Lorca, han organizado una jornada de convivencia para que algunos de nuestros chicos puedan mostrar a los más pequeños la historia de sus vidas. Estos son algunos extractos:

“Fue un viaje muy duro y horas muy difíciles en las que 56 personas en una furgoneta sin ventanas ni ventilación atravesamos las montañas de Marruecos hasta embarcar en la patera que nos llevaría a España”.

“Vi sufrir a mucha gente. Algunos llevaban meses, incluso más de un año, esperando en esas montañas la oportunidad para cruzar el mar”.

“Todos somos iguales, pero no tenemos la misma suerte, ni el mismo destino… ni tampoco los mismos sueños”.

“Vivo con más niños en un centro de menores que es mi casa. Allí nos enseñan vuestro idioma y conocemos vuestra cultura. Ahora sólo pienso en ir a la escuela y aprender un oficio para poder ayudar a mi familia”.

Historias como las de Issiaga (Guinea) y Ossama (Marruecos) sorprendieron a un alumnado que, a pesar de su corta edad, mostró un interés y una empatía admirables. El resto de la jornada transcurrió en las zonas exteriores del colegio, donde menores y docentes desarrollaron una atmósfera afectiva muy agradable que nos invitó a pensar que avanzamos en la dirección correcta.

La misma admiración sentimos también por unas jóvenes maestras que, con su desempeño en la educación del alumnado a su cargo, trabajan para conseguir un espacio cultural común, un entorno que no suponga pérdidas de identidad sino enriquecimiento mutuo. Sin duda están caminando hacia un modelo inclusivo y abierto a todo el alumnado, en el que promueven relaciones positivas y naturales entre los diferentes grupos, cualesquiera que sean su origen, cultura o procedencia, creando vínculos afectivos, respetando las diferencias individuales y manteniendo una diversidad cultural que a su vez, sólo entienden como un valor añadido.

Jaouad

La mayoría de edad de Jaouad

El 29 de junio de 2018 a las 12:30, aparcaba en la puerta de la Unidad de Atención Inmediata (AI) SAMU Dúrcal, en la provincia de Granada, un autobús lleno de historias de vida, de sueños y también de miedos. Una de esas historias es la de Jaouad Abdenbi, un joven marroquí natural de Iklim Tadla, que decidió emigrar a España en busca de un futuro mejor.

Jaouad pasó su infancia rodeado de campos de olivos y ganado de los agricultores de la zona. Su tiempo libre discurría entre las horas de colegio y los baños en el río. Su padre, un trabajador incansable y firme defensor de los valores familiares, es uno de sus principales referentes. Es el mayor de cuatro hermanos y el paño de lágrimas de su madre, Ghislaine. Con ella tiene una relación de complicidad que emociona escuchar.

Jaouad creció marcado por la impotencia de no poder ayudar en la economía familiar, cubriendo necesidades como los gastos de la educación y la sanidad. Sus padres querían que Jaouad estudiara pero sólo consiguió terminar la etapa de Primaria. “Nos ha confesado en más de una ocasión que no era un buen estudiante, por lo que se dedicó a ayudar a su padre en el trabajo del campo. Se repartían las fincas a cuidar y los rebaños a pastar. Así conseguían que llegaran más ingresos a casa”, comenta Siham Khalifa El Abdi, auxiliar técnico educativo de la unidad de AI SAMU Dúrcal.

Jaouad tomó consciencia de su necesidad de migrar hace un par de años. Al plantearle el tema de la migración a sus padres, no contó con el consentimiento paterno. Éste no quería ‘perder’ a su hijo, que además era su principal apoyo. Hace menos de un año volvió a retomar la idea de la migración, esta vez motivado por su grupo de iguales. Casi todos sus amigos de la infancia se habían ido. Esta vez contó con la complicidad de la madre, y juntos, convencieron a su padre.

La familia puso a disposición de Jaouad todo lo que tenían. Su padre le entregó sus ahorros pero no eran suficientes. “Una plaza en la patera es más cara en el mes de junio”, le comentaron a su padre. Solo quedaba una alternativa, vender las joyas de la madre. “Este capítulo es quizás el más doloroso para nuestro chico. Él sabía lo valiosas que eran esas joyas, no por su valor económico, sino por el emocional. Eran su regalo de boda, su dote. Agradecido, juró que trabajaría todo lo necesario para recompensar a la madre”, explica la educadora del centro.

El día de la despedida

Jaouad salió de una playa de Nador para embarcar rumbo a alguna costa española. No importaba cuál. Lo que a Jaouad no le habían contado es que en una embarcación irían 60 personas, y que tras 27 horas en alta mar, la embarcación se rompería y que pensaría que aquel día podría ser el último de su vida. Afortunadamente, no fue así. Tras ser rescatados por Salvamento Marítimo, empezó su nueva vida.

“Uno de los principales miedos que tenía Jaouad al llegar a nuestro centro era el poco margen temporal que tenía para la temida mayoría de edad. Tenía miedo a que llegara el día de su 18 cumpleaños. Qué paradoja”, indica Siham Khalifa El Abdi. “Jaouad es un joven lleno de sueños y ganas de prosperar para ayudar a su familia a salir de una situación de extrema necesidad. Desde un primer momento destacó por su excelente comportamiento, su autonomía y su capacidad de integración. Siempre dispuesto a ayudar a los demás”.

Su educador y tutor de referencia, José Gonzalo Muñoz Martín, profesional con una amplia trayectoria en la atención a la infancia y adolescencia, define al joven como “el ser más noble y bondadoso que jamás ha atendido”. Con capacidad de negociación con los profesionales y con sus iguales, siempre ha sido una figura clave en el buen funcionamiento del centro. “Un chico respetado y querido por todos y todas”, aseguran desde el recurso granadino. “Incluso en los momentos de frustración e incertidumbre, ha sido capaz de esbozar una sonrisa. De hecho, para mi compañero Yeyo, esa sonrisa es sanadora y reforzante, te hace sentir bien y te recuerda que tu labor es importante”, señala Siham Khalifa El Abdi.

La mayoría de edad

Y llegó el día del 18 cumpleaños, pero el equipo de la unidad de Atención Inmediata de Dúrcal tenía claro desde el principio que no iba a permitir que éste fuera un día triste para el joven Jaouad. Y no lo fue.

El equipo de Dúrcal se ha esforzado mucho para encontrar un recurso de Alta Intensidad para jóvenes extutelados. Este tipo de recursos están destinados a la inserción socio-laboral de los jóvenes inmigrantes mayores de 18 años mediante la convivencia en pisos de autonomía. El objetivo es preparar a los jóvenes para su total emancipación e independencia, dotándoles de las herramientas necesarias para ello. Están destinados a acoger a jóvenes de entre 18 y 21 años que previamente han estado tutelados. Pueden permanecer en este tipo de recursos un máximo de 12 meses, prorrogables excepcionalmente hasta alcanzar los 18 meses. “Sabíamos que era difícil encontrar una plaza en un recurso de este tipo en tan poco tiempo, pero lo conseguimos. La triste realidad es la escasa oferta de recursos existentes para los mayores de edad”, apunta Siham Khalifa.

De hecho, en el momento de alcanzar su mayoría de edad, Jaouad no consiguió plaza en uno de estos recursos de alta intensidad, pero sí en una asociación que le abrió sus puertas sin límite de tiempo de permanencia, sabiendo previamente que se trataba de un joven excepcional. Se trataba de la Asociación Escuela Solidaridad de Atarfe (Granada), recurso en el que, tras una convivencia comunitaria entre muchas personas con distintas situaciones personales y liderada por su presidente, Ignacio Pereda Pérez, Jaouad encontró un buen lugar donde permanecer mientras el equipo de SAMU seguía trabajando por mejorar su situación y ofrecerle oportunidades.

“Afortunadamente, antes de que Jaouad cumpliera sus 18 años, desde nuestro recurso pudimos tramitar su Carta Nacional de Identidad, su Pasaporte y asegurar su Resolución de Desamparo por parte de la Administración Pública competente. También pudimos solicitar su Permiso de Residencia por Circunstancias Excepcionales, permaneciendo actualmente a la espera de respuesta”, explica Siham Khalifa.

“Su paciencia y la perseverancia de todo el equipo profesional de nuestro recurso han hecho posible que, desde el 13 de marzo, Jaouad disfruta de una plaza en un recurso para extutelados en Ciudad de los Niños, Granada, pendiente de iniciar formación específica acorde a sus capacidades y reforzando el aprendizaje de la lengua española. Hoy más que nunca, Jaouad es consciente de que el lenguaje es la principal puerta a la integración”.

Repartidores de ilusión

La magia y la ilusión llenaron el pasado 5 de enero las instalaciones de la Residencia San Sebastián, en Cantillana (Sevilla). Un grupo de usuarios y trabajadores del centro participaron en la Cabalgata de Reyes Magos de este municipio como pajes del rey Melchor y formando parte de la comitiva de beduinos.

Esto ha sido posible gracias a la iniciativa planteada por Lidia Soledad Daza Díaz, auxiliar de enfermería de la Residencia San Sebastián, que el 5 de enero se metió en la piel del Rey Melchor. “Para mí el 5 de enero es un día muy especial y me hacía mucha ilusión ser Reina Maga. Llevaba varios años comentándole a mis compañeros de SAMU la posibilidad de que la entidad tuviera presencia en una carroza y este año me lancé y me apunté en el Ayuntamiento de Cantillana, con la aprobación previa de la directora de la residencia”, comenta la joven.

En la carroza, Lidia Daza estuvo acompañada por varios compañeros de SAMU y cuatro residentes: Manoli, Gabriel, Enrique y José Manuel Fidalgo, además de numerosos niños. Abajo, en el cortejo y vestidos de beduinos, iban más residentes y compañeros. “Mi objetivo siempre ha sido compartir la ilusión de ser Reina Maga con los chicos de SAMU”, indica.

Además, todos ellos repartieron durante el cortejo diferentes objetos, regalos y manualidades confeccionados por los propios usuarios de la residencia durante los meses previos a la cabalgata, como cuadernos, separadores de libros o pelotas. “Ha sido muy emocionante ver lo involucrados y motivados que estaban todos los usuarios con el proyecto. Algunos preferían no salir de excursión y quedarse en el centro haciendo manualidades”.

«Operación Ukuphuma»: La evacuación límite de un complejo hospitalario

Bajo el nombre en clave Operación Ukuphuma, Escuela SAMU acogió en enero el simulacro número dos de la programación del Máster de Atención Prehospitalaria, Catástrofes y Acción Humanitaria. Las instalaciones de adiestramiento de Gelves (Sevilla) se convirtieron en un insólito escenario de emergencias para recrear la evacuación de un hospital por una gran fuga de gas con riesgo de explosión. Es parte del programa del Máster y tiene los objetivos de afianzar y demostrar los conocimientos adquiridos durante el módulo de Urgencias y Emergencias, así como desarrollar la evaluación continua del alumnado.

“El simulacro se realiza como complemento en el proceso de aprendizaje de estos futuros profesionales, facilitando el desarrollo de habilidades para la resolución de problemas asistenciales, organizativos y logísticos sobre los que el alumno se ha formado previamente”, explica Thomas Couyotopoulo, subdirector de Escuela SAMU.

De esta forma se acerca al alumno a una situación real, controlando la complejidad de las situaciones y potenciando la gestión del conocimiento.

En la literatura especializada suele señalarse que un hospital no es un recinto evacuable y, aunque esto es defendido por la mayoría de los expertos, lo cierto es que puede llegar a necesitarse tomar una medida de estas condiciones, aunque sea como resolución extrema. Precisamente por la dificultad que comporta la evacuación de un hospital es por lo que se hace más necesario tener preestablecido un posible plan y ejecutar el oportuno entrenamiento para llevar a cabo la misma con las máximas garantías de éxito.

Un ejemplo de esta situación límite fue la evacuación del Hospital Universitario Virgen Macarena el 19 de noviembre de 1978 debido a un incendio generado por un cortocircuito.

El simulacro se celebró el 29 de enero, con una duración de 5 horas, con el objetivo principal de aprender a gestionar una evacuación hospitalaria ante una situación de emergencia en un escenario simulado.

Otros objetivos del ejercicio fueron desplegar puestos provisionales y definitivos de triaje; potenciar la capacidad de reacción en situaciones especiales; simular la evacuación de un hospital; perfeccionar el correcto transporte y transferencia de pacientes críticos; resolver los problemas asistenciales que se presenten; y actuar en consecuencia al puesto jerárquico ocupado.

Este tipo de ejercicios forman parte de la filosofía de trabajo de Escuela SAMU que, bajo el lema “aprende haciéndolo”, trata de adiestrar a futuros profesionales de emergencias especialistas en salvar vidas y con una amplia trayectoria de campo.

La voz de la experiencia

Cuando tenía ocho años, Moha se subió al eje de un camión de pescado cerca del puerto de Tánger. Luego se agazapó durante horas en un barco y amaneció en Algeciras, cuando dos perros empezaron a ladrar. Había llegado a España. “Para mí era un sueño”, cuenta hoy, con inconfundible acento de la Bahía. Con 20 años, estudia y trabaja, y se siente gaditano. Nos atiende por teléfono a la carrera, entre clases de francés y del carné de conducir.

El de Mohammed El Harrak es un ejemplo de superación. Su padre fue encarcelado siendo él un crío, y Moha se fue pronto a vivir con su abuela. Cuando ella murió, se encontró en la calle. “Comía de las sobras, a base de pedir y vender kleenex en los semáforos. Estaba más tiempo en comisaría que en la calle. Empecé a esnifar una especie de pegamento”, relata. Durante meses, intentó colarse en alguno de esos camiones. “No quería acabar como acaban todos, delinquiendo y en la cárcel”. Si consiguió huir de un futuro de drogas y marginalidad fue, precisamente, porque era muy pequeño. “No me pillaron porque podía esconderme. Tuvimos suerte”, admite.

Moha aprendió español rápidamente y se sacó el título de Educación Secundaria de forma brillante. Después obtuvo el Grado de Atención a Personas en Situación de Dependencia y ahora está a punto de terminar el de Animador sociocultural y Turístico. “Desde que eché cabeza siempre me ha ido muy bien. No he suspendido ningún examen en todo el grado superior”, cuenta con orgullo. Le gustaría estudiar una carrera: Educación Social.

Mohammed puede explicar su experiencia a chicos que, como él, llegan a España en busca del sueño europeo. Durante los fines de semana trabaja en el centro de menores que dirige  Fundación SAMU en el término municipal de Tarifa. “Averiguo sus problemas y cómo solucionarlos”, resume. “He pasado por la misma situación por la que han pasado ellos, e incluso peor. Les digo que todo es posible, que se puede conseguir cambiar tu futuro con esfuerzo y constancia”.

En 2007 la Fundación SAMU empezó a incorporar a un chico extutelado en cada equipo de sus centros de acogida. “Ellos traducen lo que el menor siente y trasladan su experiencia de vida. Transmiten a los chavales seguridad, perspectivas de futuro, confianza, tranquilidad y también la idea de que nosotros estamos aquí para ayudarles en todo lo que necesiten”, explica Nicolás Torres, Director del Área de Menores de la Fundación.

Mounir: 24 horas en el mar

Jamal Elkihal y Mounir Kachkache también trabajan en Fundación SAMU después de pasar por alguno de sus centros de acogida, donde recibieron formación. Ahora cuentan su experiencia a niños recién llegados a España. “A veces llegan nerviosos, no saben qué hacer. Les doy una charlita y se relajan. Cuando les cuento cosas mías, mi historia, comprenden que lo que les pasa es lo mismo que me pasó a mí y a otros muchos chicos como yo, y entonces te escuchan. Saben que tengo razón”, explica Jamal, que además trabaja como repartidor y mecánico. Él también llegó a España después de una decena de intentos frustrados entre las ruedas de un camión. Hoy vive en Algeciras y tiene un niño de tres meses. “Yo ya me quedo aquí”, dice tajante.

En cambio, Mounir llegó en patera. Desembarcó en Torremolinos con apenas 16 años, después de pasar dos meses en un monte de Alhucemas, y 24 horas interminables en mitad del mar. Mounir recuerda exactamente cuántos viajaban en aquella barcaza: 37 personas, incluyendo una mujer y ocho menores, que al llegar a Torremolinos fueron trasladados a centros de acogida. Ahí empezó a cambiar la suerte de Mounir, que conoció a Nicolás Torre, un segundo padre para él.

Hoy, Mounir es un verdadero coleccionista de títulos. “Estudié electricidad de edificios, soldadura, monitor de deporte, resolución de conflictos, traductor, auxiliar de enfermería, que no llegué a terminar; auxiliar de geriatría lo tengo, monitor de centro de menores, auxiliar técnico educativo, rescate en alta montaña…”, enumera el joven Mounir Kachkache, casi sin respirar.

Después de convertirse en monitor de centro de menores, empezó a trabajar con Fundación SAMU. Como Jamal y Moha, es una ayuda valiosísima para la educación de los chicos acogidos en los centros de Fundación SAMU. “Cuanto más trabajo, más me alegro. Vamos por toda España para preparar a los centros, para formarlos y  para prestarles toda la ayuda y apoyo mental”.

El reto a los 18 años

Los menores no acompañados que pasan por el sistema de acogida y tutela se encuentran con un problema cuando cumplen la mayoría de edad: disponen de unos meses para acreditar que tienen una oferta de trabajo de al menos un año de duración. De lo contrario, España ordena su expulsión. En un contexto de precariedad laboral, pocos empresarios ofrecen trabajo a un joven extranjero sin experiencia, por lo que su futuro se complica de forma radical al alcanzar la mayoría de edad.

“La situación de estos chicos normalmente es muy complicada”, lamenta Nicolás Torres, que pide una modificación del marco jurídico para abrir el abanico de opciones. Por ejemplo, ampliar el plazo a los 21 años, considerar el hecho de que los jóvenes estén estudiando o valorar la búsqueda activa de empleo. “Hemos tenido niños durante seis años a los que deportan porque no han podido renovar un permiso de residencia. Es un desgaste emocional, de personal y económico”.

Moha cree que si no hubiese logrado encaramarse al eje de aquel camión de pescado hubiese acabado enredado en la maraña de las drogas, y tiene claro que la vida son objetivos. Ésa es la filosofía que traslada ahora a los chavales, que afrontarán un reto cuando cumplan 18. “Siempre les digo: tened algo en la mente y luchad por ello. Os vais a encontrar mil obstáculos, y aquí estoy yo para ayudaros, porque también los tuve en su día”.